Capítulo 8 Los emperadores parte 1

1007 Palabras
Novela registrada ante derechos de autor, reservados todos los derechos. Código de registro: 2405057877083 El pobre Antón corría de un lado al otro organizando la recepción a los dos emperadores y toda la comida y bebida que se necesitaría, afortunadamente, Alina le había ayudado diciéndole que era lo que no tenía que hacer con la comitiva del norte, sobre todo en materia de alimentos y bebidas, por lo que había sido necesario mandar gente a la mansión de Alina para traer las bebidas que ella tenía ahí y que eran exclusivas del imperio que vio nacer a su madre. ------- Frente a la gran puerta del palacio del heredero, estaban sirvientes y soldados como la comitiva que esperaba la llegada del emperador del imperio del sur y padre de Damian: Návi Elbirret Anisim Von Gleb. Justo en la entrada, se encontraban Damien y Alina, quienes ya se habían cambiado y lucían ropa sobria de gala, pues la visita de dos emperadores no era un juego y la etiqueta era crucial para no ofender a ninguno de ellos. Alina se acercó al príncipe y poniéndose a su lado discretamente tomó su mano para entrelazarla con la suya, Damien, quien volteó de manera inmediata a ver a su prometida, estuvo a punto de quitar bruscamente su mano, pero Alina se la sostuvo y acercándose más para poder susurrarle al oído le dijo: -Hay que aparentar, ante su padre y mi tío, si me rechaza nadie nos creerá, por eso me puse guantes, así no tendrá que soportar mi contacto directamente-. Antes de que Damien pudiera protestar, llegó un carruaje que era mucho más grande que la del príncipe y con excepción de las ruedas, era completamente de oro con tallados que terminaban con un sol sobre la cabeza de un águila. Cuando el carruaje se detuvo, Antón se apresuró para abrir la puerta. Inmediatamente, salió el emperador, un hombre varonil y de cabello castaño a diferencia de Anisim, cualquiera podría decir que no eran familia, salvo por los ojos rojos y la increíble arrogancia que tenían en común. El emperador de inmediato caminó hasta la que ya era, a decir de medio imperio, la pareja del momento. Damien fue el primero en inclinarse para besar la mano de su padre y brindarle su respeto, tal y como dictaba el protocolo, y por primera vez en su vida detectó en aquel hombre un gesto que no había visto jamás: Una sonrisa. -Aquí está mi heredero, te felicito, no hay mejor novia en los cuatro imperios, conseguiste hacer lo que nadie y eso sin duda, solo un futuro emperador podría haberlo hecho-. Damien se inclinó a manera de agradecimiento por las palabras del emperador: —Su alteza, corazón, vida y sangre del imperio sur, le saludo con afecto y el más profundo respeto, a la mujer que se convertirá en mi esposa y en la madre de mis hijos: Alina Piotr de la casa Degestán y Lunaria-. Alina que conocía al derecho y al revés la etiqueta que se manejaba en cada imperio, bajó la mirada y besó la mano del emperador, inclinándose tan delicadamente, que dio la impresión de ser sumamente frágil y dulce como una muñeca a la que hay que mantener en una esfera de cristal. Cuando posó sus ojos en los fríos ojos de su futuro suegro, con ese atisbo de sonrisa que solía tener y de manera jovial, hizo su primer movimiento. Con una voz acaramelada le dijo: -Su alteza, perdone mi atrevimiento, pero es un placer poder conocerlo al fin. Siempre quise poder ver en persona a uno de los más grandes guerreros de este imperio-. El emperador que sonrío complacido por el comentario, respondió: -Siempre quise una hija como tú, y solaris escuchó mi suplica, por favor llámame padre desde hoy-. Damien que esta al lado de su padre no podía creer lo que escuchaba, ni siquiera el odioso de su medio hermano podía llamarle padre al emperador y esa mocosa insolente si podía. Todo fue muy rápido, Alina tomó de nueva cuenta la mano del príncipe y lo miró directo a los ojos, poniendo su cabeza sobre el brazo de su futuro esposo de manera cariñosa, gesto que no le pasó desapercibido al emperador. Y justo en ese momento, donde antes había estado el carruaje de Návi Elbirret Anisim, se abrió un portal tan alto y ancho que todos los presentes, incluyendo a los guardias y toda la comitiva que estaba en la entrada junto con el príncipe y su padre, se asustaron, salvo Alina que ya estaba acostumbrada. Y mientras el portal comenzaba a cambiar de color de n***o a azul claro, unos hombres, montados en unos caballos negros, comenzaron a salir. Todos contuvieron el aliento. Los rumores eran verdad, la gente del norte, casi alcanzaba los dos metros, incluso sus caballos eran más grandes de lo usual, por lo que, sumado al color n***o brillante de los animales, de inmediato provocaron el miedo de los presentes, pero nada como la carroza que surgió después de aquel portal. Bien podría haber sido una casa de dos pisos. Nadie podía creer lo que veía, aquel carruaje parecía haber salido del infierno. Ni siquiera tenía ventanas. Todo era n***o con acabados en plateado que resaltaban el escudo completo del imperio norte, la famosa águila que sostenía una cabeza de la salían tres gotas de sangre… El emperador del norte, Alignak Balar Von Lunaria, había llegado. Nota: Les invito a seguirme y también a mis dos novelas, Amor primero yo y Te dejo mi lugar. ¡Dejen su like y su voto! Me ayudan mucho para poder seguir escribiendo en esta plataforma. También me encuentran en mis r************* como Evelin Bárcenas. Por allá estaré compartiendo adelantos de cada historia y noticias relacionadas a mis novelas. Y muchas gracias a todos los que ya me siguen, sus comentarios también me ayudan mucho, para saber sus opiniones de mi trabajo como escritora. ¡Se les quiere desde el imperio norte hasta el sur y más allá!
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