6 Mina

1485 Palabras
Es lunes hoy, Bastián dijo que vendría por mí así que no despierto a mi mamá para que no me lleve a la escuela, me pongo un poco de perfume y una playera negra con la frase: Siempre busca tu felicidad. Escrita en letras doradas. Escucho el sonido de un claxon y salgo de mi casa, el auto me sorprende. El chico que está recargado en él, viste una camisa blanca con un pantalón azul de mezclilla. -Buenos días-le digo un poco nerviosa. -Buenos días Mina. -¿A quién le pediste prestado el coche?-digo pero sonríe. -Es mío... Mi regalo de cumpleaños. -¿Quién es tu papá? -Harry y Raquel Jackson. Con razón. Son los empresarios que se mudaron a la ciudad, pero me sorprende que sus autos no sean tan de lujo como el de Bastián. -Andando que se nos hace tarde. Subo con él y se porta como un caballero, me abre la puerta y luego la cierra. Miedo, nervios y sabe que tanta cosa siento en este momento. Conduce a la escuela sin ninguna prisa, la conversación va normal, hablamos sobre los temas que se nos vienen a la cabeza, entramos a la escuela, y mis nervios crecen ya que todos ven el maldito auto de lujo que entra por el portón, estaciona el coche cerca de la puerta, me puse la mochila en la cara para que no me vieran la cara, a los lados el vidrio es oscuro pero por enfrente es transparente y por ahí me verían, a Bastián le da risa pero se la aguanta, se baja del coche y da la vuelta, de la misma forma que me ayudó a subir me baja. -Nos están mirando-le aviso y da una mirada rápida a los compañeros que tienen su vista fija en nosotros, ya no en el auto. -Y eso que vamos separados. Hay como unos diez centímetros entre nosotros, pero sí soy consciente de eso. Harry no aparta la vista de mí o de Bastián que va sonriendo mientras caminamos al salón. Nos sentamos en nuestros lugares, los compañeros entran y Paty sonríe al verme. -Me hubieras dicho que la traerías-le dice a Bastián. -Perdón... Es sólo que no pensé en decirte. -Sólo me trajo a la escuela-le resto importancia. -Puedo pasar por ti mañana-dice Bastián y en el fondo algo hace que me moleste esas palabras. -No... Gracias, a mí me trae mi papá y cuando no puede me vengo con la mamá de Mina. Dialogamos un rato hasta que Harry entra al salón con Hanna, se sientan en su lugar de enfrente. Pero sé que su vista y su cabeza echan miradas traseras. Las tres primeras clases terminan, suspiro al ver el proyecto que nos encargaron para final de semestre. -Fácil-me giro a Bastián quien sonríe por el proyecto final. -No, para nada. -Luego te explico que temas puedes elegir y verás que está sencillo. Por un breve momento mis ojos caen en sus labios, lo nota y al elevar los míos sus ojos también están en mis labios. -Bastián...-lo llamo y es cuando levanta la vista. -Támbien lo quiero-dice y se levanta para irse a quien sabe dónde. Lo sigo por los pasillos. Hasta que llegó a la cancha de fútbol, está sentado en una grada, bajo despacio y me siento a su lado. Quedamos en silencio por unos momentos, su mano toma la mía, mis dedos se doblan para aceptar su agarre. -Mina... -Está bien... No hacemos nada malo. -Me das el permiso para conocerte-se gira a mí y le sonrió sincera. -Te lo doy. -Sí esto sale bien... Ammm... Te lo digo luego. Dan la campana y nos regresamos al salón, me sigue de cerca pero no por eso no noto las miradas que recibimos. Hace mucho que no me volvía el centro de atención. Llegamos al salón y no sólo está Harry, está la mayoría del equipo de fútbol. -Con que eres hijo de Harry Jackson-dice Harry suficientemente alto para que los compañeros escuchen. -¿Qué? ¿Quieres qué mi papá le de empleo al tuyo?-se burla y el equipo se ríe-. Ya tiene suficientes guardias de seguridad. Bastián se está metiendo en problemas con esa contestación, el director es el padre de Harry. -Bastián-susurro y me presta atención, niego ante eso y solo me guiña un ojo. -¿Eras capitán del equipo, Linces?-asiente y los chicos se ponen serios. -Nos vendría bien tu ayuda-dice uno de los chicos-segundo lugar no es bueno. -¡¿Qué demonios les sucede?!-se levanta y los ve con ira. -Dejá de estar con esa actitud-le dice el subcapitán-. Necesitamos alguien que sepa jugar y tú te conformas con un segundo lugar. -Nosotros no-le terminan de decir los miembros del equipo. Cole de levanta de su silla y se acerca a Bastián sin intención de nada malo. -Nos gustaría que audicionarás en la selección. Necesitamos alguien que sepa que ya hemos cambiado de capitán como cuatro veces y no se logra el gané. -Por supuesto que audicionaré, y le quitaré el puesto a su capitán... De manera limpia. Harry mira dónde está mi mano, y sus ojos se oscuresen. Una sonrisa fría aparece en sus labios. -Será un honor pelear por el puesto. Se acerca a mí y me sonríe de una manera que deja sin habla. -Sí se queda con el puesto, tú te quedas conmigo-me susurra y luego se retira. El maestro entra y el equipo se va a sus aulas, Harry se queda en su lugar con una sonrisa. Lo que quería se está marchitando. La clase es tranquila hasta es interrumpida por un hombre de cabello n***o. -¿Se le ofrece algo?-el hombre mira a la clase hasta que sus ojos caen en mí. -¿Me permite a Mina, un momento?-el maestro asiente y me hace una seña para que me levanté. Camino a su dirección pero antes de que llegue el parecido más notorio me hace mención de quién es. -¿Qué necesitas papá?-me quejo al cerrar la puerta. -Hija... -Años sin verte y... -Escúchame... Hija, sé que hice mal en irme cuando tenías los dos años... Pero una decisión que tu madre y yo tomamos. -¿Y qué? -Mina... -¿Qué papá? -Tu madre me pidió que viniera por ti... Te espero en la camioneta negra que está al final del estacionamiento. -¿Por qué no te creo?-me burló y parece que le dolió. -Sólo hazlo. Se aleja y suspiro, no puedo confiar en él, no después de que me dejó hace tantos años, entro en el aula, y me siento en mi lugar. Dan el timbre de la salida y no me detengo así que voy a dónde me dijo mi padre que fuera, no me despedí de nadie y sólo me levanté, justamente está la camioneta negra en el último lugar del estacionamiento, entro y el auto arranca, en cuanto lo hago. Me deja en casa y al entrar veo a mi madre barriendo la casa, me ve y sonríe pero cuando eleva la vista y ve a papá, la escoba se le cae de las manos. -¿David?-los miró y parece que cupido apareció y los flechó-¿Te soltaron? -Te dije que nunca lo hice-mi madre se lanza y de la nada lo besa. Giro mi vista a otro lado. -Te extrañé-le dice mi madre y él la abraza con más fuerza. -Y yo a ti mi alma-ambos se giran a verme y sonríen-. Lograste cuidar a nuestra pequeña demonio. -Nuestra pequeña Mina. Mamá me abraza y mi padre nos abraza a las dos. Entre los dos me cuentan la verdad, papá fue acusado de robar a una persona y le dieron casi veinte años pero que apenas se dieron cuánta de quién fue el culpable real dejaron libre a mi papá. De verdad que existen personas culpables en este mundo, mi padre era inocente y lo culpe de abandonarme cuando era inocente. Me voy a mi habitación a recoger el desastre que tengo y acomodo todo en diferentes lugares para que se vea más limpio, lavo la ropa y me topo con la pijama que Bastián me vio puesta el viernes, me sentía muy mal por los cólicos y por eso me la puse. Me dio demasiada vergüenza cuando me la vio puesta... Pero me encantó que me dijera que me dejara puesta que me veía adorable. Me sonroje como tomate pero no hubo problema con eso. Mis padres buscan algún trabajo que mi padre necesite y pues encuentran un par, mi madre es enfermera y casi no está en casa, mi padre tiene los estudios en medicina. Mi madre le cuenta a papá de que en su trabajo solicitan personas para médico pero para el turno de noche y papá acepta. Creo esto será un buen inicio para nuestra familia descocida.
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