5 Mina

1179 Palabras
Ares es el capitán de ajedrez y Apolo del de fútbol, ambos son buenos en sus equipos, tengo que meterme a un deporte, ya sea mental, físico o cultural. Nunca he sido buena en deportes, en lo mental algunas cosas... Tengo habilidad matemática, es decir que puedo contar cartas muy rápido y digamos que tengo prohibido jugar cartas. Prefiero las culturales, escojo teatro. El maestro es muy bueno, estuvo en Hollywood, y pues no tuvo mucho futuro pero es excelente enseñando las artes escénicas, nos da el librero de la próxima obra escolar que se hará, nos tenemos que aprender un diálogo en parejas y lo diremos el viernes, para que se nos asigne un papel o un lugar detrás de cámaras. Estoy súper emocionada por qué es... Romeo y Julieta. Salgo con el guión en mis manos, lo voy leyendo por el camino a la camioneta, Apolo está entretenido con una chica rubia, no les presto atención mientras esperamos a Ares. La rubia me presta atención y lee el título del libreto que me dieron. -¿Participaras en el obra? -Probablemente-contesto de manera cortés. -Ganate el protagónico, ya me canse de que siempre sea Frida. Es un chica pelirroja que actúa muy bien por lo que me dijeron. Ares aparece con un mil disculpas en sus facciones, subimos a la camioneta y me sorprende que Ares se pase para atrás. La rubia va con nosotros. Ares comienza a platicarme de sus nuevos compañeros de equipo y dice que algunos son muy buenos, que esperaba que me inscribiera en algo así, pero luego le muestro el guión y salta de gusto. -Al fin, alguien interesada en el protagónico y no es Frida. Me río pero sigo leyendo el guión. Leo con cuidado los versos pero se me dificulta aprendermelos. Llegamos a la casa y voy leyendo los versos pero choco con alguien que me sostiene antes de darme un fuerte golpe en el suelo. -Ten más cuidado-no lo dice con mala intención. -Lo siento... Venía leyendo. -Y yo hablando por teléfono... No hay cuidado entonces, mi lady. Me sonrojo por el tono que uso en el mi lady, lo nota y sonríe de una manera que me gustaría verle siempre. -Hola, Hades-interrumpe la rubia. -Hola Miranda-se agacha para darme el libreto que se me cayó de las manos al momento de casi caerme. Me lo da y de manera breve lee el título del guión. Se va al despacho que tienen en la casa y sólo lo sigo con la vista. -Para mí que le gustas al bloque-me giro a ella ya que no comprendo el apodo. -¿Bloque? -Así le decimos Apolo, Ares y yo. Es como un lobo solitario, frío y calculador... Hace mucho que no sonreía delante de otra persona... Siempre parecía que era un amargado. -Sólo quiere ser buena persona. -Pues... Espero que esa buena persona no te cambie las cosas. Me encojo de hombros para verla desaparecer por el pasillo que lleva al comedor. Subo las escaleras para irme a dormir un rato. Al llegar a mi habitación veo el libro que está en mi cama, leo el título y resulta ser una novela romántica que tanto quería. Pero según yo sólo estaba en mi libreta de futuros libros a comprar. "Espero y te guste la lectura, yo ya lo leí y lo disfruté bastante, cuando lo terminas me buscas para hablar de este hermoso texto" H. B. Hades. Niego ante la idea de que pueda ocurrir algo con él. Es más grande que yo por casi seis años. No, no puede existir nada. ¿Pero quieres que pasé? Maldita subconsciente. Pongo el libro en una mesita de noche que hay junto a la cama. Me acuesto en un lugar de la cama y cierro mis ojos para quedarme profundamente dormida. ((((((((¿?)))))))) Ares le cuenta a su madre sobre sus nuevos compañeros de ajedrez, y Apolo sobre unas cosas de fútbol a su padre. Miranda está distraída con la pequeña Hera que plática sus aventuras en el equipo de fotografía en el que forma parte. Me quería inscribir en ese pero no tengo cámara profesional, podría pedir una pero no la pedí. -¿Para cuál papel quieres audicionar?-elevo la vista y creo que Miranda tiene razón. En este momento no tiene ninguna expresión. -Ehh... Para... Julieta... O esa es mi intención-me encojo de hombros. La señora Elena me felicita por mi futura audición, también el señor Miguel, me dice que ojalá saque el talento de mi madre, bueno, ella me enseñó a tocar piano. No les platico de ese talento que mi mamá me enseñó, mi padre me enseñó a contar, a como cerrar tratos y ese tipo de cosas pero mi madre me enseñó a ser una con la música a desarrollarme en los talentos que son musicales y actorales. Subo a mi habitación y pongo la pista con la que mi madre me enseñó a desarrollarme en danza, hago los movimientos finos y marcados que le aprendí, mi cuerpo reacciona perfectamente. Mientras bailo digo los pocos versos que me aprendí. Mis pies y brazos guían los movimientos del resto de mi cuerpo, casi puedo escuchar los aplausos de mamá, también los de mi papá. Casi puedo sentir como me dicen que seré una gran bailarina. Eso jamás lo sabré. Celebró al terminar la pieza, me meto al baño para que el agua me quite un poco el pesar de tanto recuerdo y dolor juntos. Salgo del baño para sentarme a leer mi regalo de bienvenida. Quito el papel que lo recubre y me pongo a leer las bellas páginas que guarda el libro. Es precioso, me encantan las páginas que muestran la bella historia de amor que regalan al lector. Suspiro mientras guardo casa palabra y frase en mi cabeza. Cierro el libro para después acomodarme para irme a dormir, me acurrucó en un rincón de la cama. Cierro los ojos para después quedarme semi dormida. Escucho como alguien entra en mi habitación. Escucho los pasos de alguien hasta ponerse a mi lado. Me arropa como una niña. Pone la cobija sobre mi cuerpo hasta que queda en mi hombro. -Dulces sueños, mi amada Perséfone. ((((((((¿?)))))))) Me despierto a mirad de la noche, miró a mi costado para no ver a nadie, también en el espacio vacío de la cama. Juro que sentí que alguien se había acostado a mi lado, pero al parecer me equivoqué. Suspiro pero algo en mi cama indica que alguien se acostó en el espacio vacío de la cama. Paso la mano por ese espacio y está tibio. Alguien estaba conmigo. Me levanto para ver si está en el baño en este momento. No hay nadie en el baño. Salgo y sigue igual la cama. Suspiro triste. De verdad quería que alguien estuviera a mi lado. Regreso a la cama y me acuesto en ella para sentirme mal, de no saber quién se durmió a mi lado. Cierro los ojos y dejo que el suelo y la tristeza me consumen.
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