El mejor lugar sin duda alguna es estar entre los brazos de Roger, toda la noche estuvimos juntos, no hablamos, solo tuvimos sexo durante horas, por suerte pudo ahogar mi voz cada una de las veces porque por la mañana al despedirnos de mis padres no quería volver a tener unas palabras con mi madre. Mis amigas también se fueron y les conté sobre Charlotte y su mate, no me fiaba de aquella manada como casi todos en la nuestra, pero como ya os he dicho, no podemos culparlos de nada sin pruebas. Los días en el castillo pasaron de lo más tranquilos, Roger nunca llegó a contarme porque esa extraña tensión con los Vampiros Supremos, siempre que sacaba el tema usaba el sexo, era algo frustrante pero sumamente placentero, y mis únicas fuente de información también se negaban a hablar del tema. El

