Capítulo 5 Cómo había fantaseado con esa boca, y esos labios que lo rodeaban y… Se sacudió la imagen y la niebla que había invadido su mente y afectado su cuerpo como si fuera un adolescente otra vez. «¡Mierda!», se maldijo. Tenía que ser toda esa parafernalia sentimental de San Valentín por el pueblo lo que lo afectaba tanto. Era difícil no dejarse llevar por el romanticismo de la fiesta que este pueblo había tomado como propia. —¿Buscas problemas, soldado? —preguntó Lara cuando finalmente se acercó a la barra. Lo había visto llegar con su aspecto impecable, como un vecino cualquiera, con una salud impecable y un cuerpo imponente y súper sexy. No tenía por qué buscarse problemas; él era un problema, decidió. Igual que su hermano gemelo, que había llegado hacía quince minutos con un asp

