La mañana llegó demasiado pronto. Katerina apenas había dormido, atormentada por la pesadilla en la que se había convertido su realidad. Cuando los golpes en la puerta resonaron, su cuerpo se tensó de inmediato. —Señorita Volkov —anunció uno de los guardaespaldas desde el otro lado—. Debe prepararse. Prepararse. Las palabras sonaban como una sentencia. No tardó mucho en comprender lo que eso significaba. Aaron Morgan la iba a llevar al registro civil. Iban a casarse. El peso de aquella verdad la hizo sentir mareada. No tenía elección. No tenía escapatoria. --- El Registro Civil Aaron la esperaba en la entrada del edificio. Su postura impecable, su traje oscuro, su mirada de hielo. Katerina no dijo nada. Él tampoco. Entraron en silencio, con la única compañía de sus respectiv

