Capítulo V

1403 Palabras
Me sentía intimidada con su imponente presencia. Aunque soy una provocadora está vez me sentía atrapada en mi propio juego, había entre nosotros una atracción s****l que me asusta y que a la misma vez quisiera dejar fluir en silencio. Contrario a lo que digo y hago… Soy virgen, apenas he llegado a la primera base con mis novios y eso es porque nunca había percibido en ellos lo que misteriosamente Aric me había sentir. Y en definitiva eso no era bueno. Sabía lo que podía ocurrir de dejarnos llevar por nuestros deseos. Aún sin voltear podía sentir la abrazadora mirada de él sobre mi cuerpo ocasionando que el vello de mi brazos y nuca se erizara de inmediato y más que estuve tentada para girarme a verlo no pude hacerlo. No cuando estaba temblando de deseo. Eso me asustaba de alguna manera así que mordisqueando mi labio inferior decidí que no me involucraría más con Aric Davies, era demasiado peligroso para mí. Ni siquiera sabía cómo lo encontraba deseable con el lado de su cara surcado de feas cicatrices. No voy a acercarme más a él. Me prometí en silencio pero más tarde descubriría que esa no era una opción. Al fin la loca gótica me abrió la puerta con el ceño fruncido y en cuanto sus ojos fueron detrás de mí palideció al ver el auto de Aric arrancar. Acto seguido ella volvió su mirada histérica en mi dirección antes de exigirme una respuesta. — ¡¿Por qué Aric Davies te trajo?! —exigió saber y la malicia brilló en mis facciones. Y ella me miró espantada cuando una sonrisa se extendió por mi rostro. —Tranquila, fenómeno, no es mi tipo… Pero no esperes que yo no sea el suyo —solté con burla para dar un paso adentro y golpear su hombro entrando finalmente a la casa. —Hola cariño, el almuerzo está en… —No tengo hambre —corté abruptamente a Demetria antes de ir a la habitación que compartía con el club de perdedoras y en la litera estaba acostada Mia quien se levantó justo cuando entré mirándome con alivio. — ¡Dios, que bueno que pudiste salir sin ser vista! Ese tipo se dio cuenta que algo raro estaba pasando y tuve que huir, lo siento Cynthia —se disculpó ella apenada y yo me encogí en hombros restándole importancia a la situación. Después de todo no había llegado a mayores y había saciado mi curiosidad. —Todo está bien, relájate. Me quité la camisa que cubría mi sexy traje de baño que aún no había sido mostrado y me miré al espejo contemplando lo arrebatadoramente sexy que lucía con él. Sin duda tendría la atención de todos los chicos. No obstante él único que vino a mi cabeza era al único que no me permitía tener. Rápidamente volví mi cabeza a la chica y está me devolvió la mirada curiosa. —Prepárate, porque mañana empiezo con las clases para atrapar a tu chico. A ella le brillaron los ojos y sus mejillas se pusieron coloradas a lo que sonreí divertida. * — ¡Despierten chicas! —la molesta voz de mi madre me hizo dar un respingo despertándome por completo. Un dolor de cabeza nubló mis sentidos pero al parecer en esta casa no es posible dormir. —Cariño, necesito que vayamos a la playa a repartir volantes, es una costumbre que tenemos todos los sábados —habló animada Demetria haciéndome fulminarla con la mirada. Siempre tenía que recalcarme su familia feliz. —No voy a ir, paso de la “diversión familiar” —gruñí cubriendo mi cara con la frazada para que la luz no llegara de lleno a mis ojos. Sin embargo el calor de hoy era infernal. — ¡No te puedes perder la playa el día de hoy Cynthia! Los sábados son muy buenos, normalmente hacen concursos divertidos, además hay muchos chicos guapos, ¡Debes venir! —Mia guiñó un ojo en mi dirección a lo que inevitablemente reí. Las hijas del posemumu son muy distintas entre sí. Probablemente si Mia tuviera más de catorce se hubiera convertido rápidamente en mi amiga. —De acuerdo, me convenciste —le dije burlona mientras que Demetria me fulminaban con la mirada. —Nada de chicos. Craig se esfuerza en recordármelo. Ante la mención de mi padre fruncí el ceño sin entender. ¿Mi padre se comunica con ella? —Por cierto, me ha dicho que lo llames, desde que llegaste aquí no lo has hecho. —No tengo ganas de hablar con él —gruñí antes de levantarme de la litera para estirarme bajo la mirada de ellas. Demetria suspiró pero no me dijo nada más como esperaba. — ¿Y tú traje de baño de ayer? Te lo lavaré —murmuró después de que estuviéramos en silencio un rato—. Estoy segura de que Syni puede prestarte uno. Nada más mencionarlo ambas negamos con la cabeza descartando esa posibilidad, tanto la gótica como yo. —Efrosyni tiene tan mal gusto, no somos compatibles, jamás usaría algo que ella usó. —Yo tampoco te prestaría nada, puedes contagiarme lo perra —gruñó ella fuera de sí. — ¡Ya basta chicas! —gruñó Demetria—. Las quiero a todas abajo en 15 minutos. — ¿Y qué esperas para cambiarte y entrar al mar? —me preguntó Thalía mirándome con una ceja arqueada. Esta te daba un bonito traje de baño verde olivo qué contrastaba con sus ojos y su tono de piel. —No tengo traje de baño. —Eso no es un impedimento para ti —dijo ella burlona. Y yo sonreí con malicia. —Tienes razón pero hoy no me apetece ser nudista. —Déjala ya Thalía, seguro teme verse ridícula mostrando su huesudo trasero —habló la gótica y yo con todas las ganas de mandarla al diablo y en su lugar me erguí orgullosa y la miré como si fuera menos que un gusano. —Yo no me avergüenzo de mi huesudo trasero, perra gótica, ya quisieras tú tenerlo. Pero estoy completamente segura que tú sí que estás abochornada de tus nalgas celuliticas. Ella me miró furiosa e intentó acercarse. Era increíble como le hacía perder los estribos. Incluso dado que yo realmente no consideraba que estuviera gorda, de hecho admitía que se veía distinta sin ese maquillaje n***o cubriéndole los párpados, sin embargo su esencia seguía y más presente que nunca, su traje de baño seguía siendo n***o. —Eres una… — ¿Esos no son los amigos de papi? —pregunto mi acortando la discusión que estábamos teniendo y nuestra atención se desvío hacia los chicos. Y efectivamente. Ahí estaban en ellos, como la noche anterior era un grupo que llamaba la atención de cualquier mujer y sin duda eran mi pase para salir de aquí y volver a casa. No llamar a mi padre era una estrategia para volverlo loco y que viniera por mí. Solo era cuestión de tiempo sin embargo no desistiré de mi plan. — ¡Si son! ¡Ese es Grant! ¡Hola Grant! —Mia chilló llamando la atención de ellos y quizás de toda la playa mientras corría en su dirección. El aludido a los sonrío ampliamente mientras dejaba que la hija menor de Rafael encajara entre sus brazos a la perfección a la vez que la cargaba. — ¿Cómo estás gatita? —preguntó él sonriendo para después dejar sobre el suelo. —Estoy bien, te eché de menos ¿Cuándo irás a casa? —Cuando decidas invitarme —sonrió él antes de pellizcar la mejilla de la rubia. Mia tenía 14 años pero a veces actúaba como una niña de 12. —Hola chicos —saludo Demetria con Therios de la mano mientras Rafael los saludaba uno a uno—. ¿Dónde dejaron a Aric? —En el barco de su padre, estábamos arreglando un desperfecto que tenía pero ya terminamos, íbamos por algo de comer ¿Quieren tomar un almuerzo en el barco? —pregunto Dalton sonriendo. — ¡Sí! —chilló Mía enseguida y los demás rieron aunque yo solo entorné los ojos. —Las chicas están por allá, estábamos pasando el día en la playa. —Yo voy a buscarlas —avisó Mía. —Grant tu guíalos al barco de Harold que Dare y yo vamos por el almuerzo.
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