Mi sabor estaba aún en sus labios y mis mejillas se sonrojaron de repente ante esto pero de pronto gemí en su boca con los ojos cerrados al sentir como su dedo intruso entraba poco a poco dentro de mí hasta que no pudo ir más adentro. No puedo decir que no dolió porque la verdad sí lo hizo sin embargo a la zorra dentro de mí le gustaba más de lo que me dolía. Era inevitable sentirme así sobre él. Este hombre era peligroso y tentador a un nivel alucinante. Su lengua no dejaba de violar mi boca de forma erótica y era correspondida por la mía. Traté de concentrarme en su beso y no en el ligero dolor de su dedo dentro de mi v****a sin embargo este dolor poco a poco fue siendo sustituido por algo deliciosamente caliente y excitante. Sentía como me prendía fuego ante las alucinantes sensaci

