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La Reina Fugitiva del Rey Lobo

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de enemigos a amantes
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Descripción

Serie Sangre Real:

La Reina Fugitiva del Rey Lobo

Libro 2

—Eres mi compañera. La supuesta Reina de este reino. No puedo permitir que huyas de mí y de tus responsabilidades —dijo él.

Mi sangre hervía. No es como si tuviera elección. No puedo elegir a mi pareja; por eso tengo que sufrir esta situación.

—¿Crees que quiero estar aquí? Si hubieras aceptado mi rechazo no tendrías que estar tan estresado porque no puedo cumplir tus estándares como compañera —dije con rencor envolviendo cada palabra.

Él me miró con el ceño fruncido.

—¿Te das cuenta del peso de tus palabras? —dijo incrédulo.

—Sí, lo hago —dije—. Ser el Rey no es una excusa para ser un c*****o. Si querías una compañera competente deberías haber elegido una tú mismo en lugar de forzarme.

Las lágrimas empezaron a correr por mi rostro incontrolablemente. Odiaba este lugar.

Alissa Ford es una loba de 20 años perteneciente a la manada Sol, una pequeña manada en el este; pero una vez vivió en el territorio del palacio con su madre.

Antes de cumplir 18 años, Alissa se fugó a causa de una sola persona; la Reina Liliana. Después de huir, Alissa vivió su vida como una renegada mientras intentaba encontrarse a sí misma.

Sin embargo, después de un desafortunado evento, termina siendo parte de una manada que se convirtió en la mejor parte de su vida hasta que termina encontrándose con la persona que menos espera conocer en una situación repentinamente caótica: su pareja y el nuevo Rey, Luke Alaric.

¿Será su historia afortunada o solo un recuerdo más que merece ser enterrado en el pasado?

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Capítulo 1
Alissa Abrí los ojos lentamente mientras la luz del sol golpeaba mi rostro. Me quejé mientras cubría mi cara con la mano. —Ali, tienes que levantarte, amiga. Es lunes —me recordó Denisse. Hice un puchero aún somnolienta antes de obligarme a sentar. Bostecé y estiré los brazos. —Los niños probablemente ya están listos para ir a la escuela mientras tú sigues aquí sentada en tu cama. —Me echó en cara. Resoplé y me levanté de la cama. Me dirigí directamente al baño y me duché rápidamente antes de cambiarme a una simple blusa amarilla y un par de jeans. Me sequé el cabello y lo recogí en una cola de caballo. Luego, me puse maquillaje mínimo para no verme demasiado sencilla. —Vamos —dijo Denisse. Asentí. Denisse y yo salimos juntas. —¿Crees que los niños ya nos están esperando? —pregunté un poco culpable de no haberme despertado antes. —Probablemente. Ya sabes cómo son esos pequeños —dijo ella. Asentí en acuerdo. A los niños les encanta ir al preescolar. Me colgué del brazo de Denisse mientras íbamos saltando hacia el preescolar. Soy Alissa Ford, una maestra de preescolar de 20 años en la manada Sol. Sol es una pequeña manada en un pequeño pueblo en el este que consta de solo 101 lobos, incluyéndome a mí. Es una manada muy aislada, por lo tanto estamos a salvo de ataques de renegados a diferencia de otras manadas más grandes. He estado viviendo en Sol por más de 2 años ahora. Me convertí en una renegada incluso antes de cumplir 18 años y dejé el territorio en el que estaba para comenzar una nueva vida y encontrarme a mí misma en el proceso. Aún podía recordar vívidamente esa noche en la que me fui. Me miré en el espejo mientras sostenía mi bolso con fuerza. Una lágrima cayó de mi ojo pero rápidamente la limpié. Necesito hacer esto. Salí de la cabaña mientras miraba cautelosamente alrededor por si había alguien en el área. Afortunadamente, no había nadie allí. La mayoría de ellos estaban en el palacio celebrando el cumpleaños número dieciocho del Príncipe. Todos estaban invitados a ir pero yo elegí no hacerlo. Solo les dije que me sentía enferma así que no podía ir. En realidad, tenía otros planes. Me adentré en el bosque. He estado aquí durante años desde que mi madre conoció a su segunda pareja, quien ahora es mi padrastro. Desde entonces mi vida cambió drásticamente. Al principio, estaba bien. Yo estaba bien. Pero a medida que pasaban los años comencé a sentir que me faltaba algo en mi vida. Desde entonces pensé en irme. Reuní el valor hasta que llegó esta noche. Después de un tiempo caminando en el bosque, terminé al lado de un estanque. Entonces, la vi. Vi a la Reina. Me quedé paralizada cuando nuestras miradas se cruzaron. —Su majestad —murmuré nerviosamente. Ella levantó ligeramente una ceja mientras me miraba. Intenté esconder mi bolso detrás de mí. —Mírame —dijo ella. Tragué saliva, nerviosa, mientras levantaba la cabeza para mirarla. Sus cejas se fruncieron. —Alissa —murmuró. Mordí, nerviosa, mi labio inferior. —¿Qué haces aquí? —preguntó la Reina. Tragué saliva de nuevo. —Yo… yo estaba… —tartamudeé. La Reina suspiró. —No me mientas, Alissa. Odio cuando la gente me miente, ¿recuerdas? —dijo ella. Mordí mi labio inferior. Contemplé si decir la verdad o mentir. Al final, elegí decir la verdad. —Estoy escapando de casa —dije honestamente. —¿Puedo preguntar por qué? —preguntó la Reina con cuidado. La miré con los ojos lloros Vi cómo su expresión se suavizó. —Acércate —me dijo suavemente y se acercó a mí. Caminó elegantemente sobre el agua. Me senté suavemente en una roca. —¿Qué te ocurre? —me preguntó mientras me rodeaba con su brazo para darme un abrazo. De repente rompí a llorar. —Solo quiero irme y empezar una nueva vida —dije sollozando. No tenía sentido mentir. La Reina suspiró. —¿No eres feliz aquí? —preguntó. Inmediatamente negué con la cabeza. —No es eso —dije limpiando mis lágrimas. —Simplemente no creo que pueda vivir mi vida como quiero aquí. Me siento restringida todo el tiempo por mis padres. Lo siento —admití y me disculpé. La Reina negó con la cabeza mientras limpiaba mis lágrimas. —Está bien. No dijiste nada malo —me aseguró—. Pero ni siquiera has cumplido 18 años. ¿Estás segura de que esto es lo que quieres? —me preguntó con cuidado. Asentí lentamente. Ella suspiró de nuevo. —Déjame ver tu bolso —dijo. La miré confundida pero aún así le di mi bolso. La Reina revisó mi bolso. —Espérame aquí. No te vayas hasta que regrese. Si te vas te buscaré yo misma —me dijo. Tragué saliva y asentí. Me sentí nerviosa. ¿Iba la Reina a detenerme? ¿Debería simplemente huir sin esperar a que regrese? Pero dijo que me buscaría si lo hacía. Me sentí inquieta. Pasaron minutos pero se sintieron como horas. Quería marcharme. Necesitaba irme. Aún así, esperé pacientemente. Hasta que finalmente la Reina regresó. Tenía un bolso con ella. Miré a la Reina con confusión. —No puedes irte o sobrevivir solamente con eso —dijo y señaló mi bolso. La Reina tomó mi bolso y lo metió dentro del bolso más grande que había traído. —He puesto más cosas para ti dentro de este bolso. También puse dinero en efectivo allí. No te durará para siempre así que tendrás que encontrar algo en algún momento —me dijo. La miré con sorpresa. —Sé que puedes manejarte sola considerando que entrenaste con los hombres todos estos años. Te he visto pelear y eres más que capaz de cuidarte. Aun así, quiero recordarte que debes ser cautelosa en todo momento. Es peligroso allá afuera —me recordó. Quería llorar de desesperación. Ella me entiende. La Reina suspiró. —Entiendo lo que quieres hacer con tu vida. Lo entiendo. Quieres poder encontrarte a ti misma. Si esto es lo que te ayudará, entonces no creo que tenga nada que decir al respecto. Es tu vida y no la mía. Pero por favor, cuídate —dijo Inmediatamente abracé a la Reina. —Gracias. —Sollocé. La Reina acarició mi espalda suavemente. —Mi número está en el bolso. Puse dinero separado para que compres un teléfono. No espero que me llames todos los días o que me informes de tu paradero. Solo te pido que me hagas saber que estás a salvo y bien —me dijo suavemente. Asentí. —Axel me odiará, pero sé que tampoco debería detenerte. Lo superará eventualmente. Solo no mueras. Por favor —dijo. Me reí ligeramente y asentí. —Cuídate. Vuelve si quieres. Siempre eres bienvenida aquí —me dijo. Sonreí y asentí de nuevo. —Gracias… su alteza… tía Lili —dije. La Reina sonrió. Mi corazón se sintió cálido. De todas las personas en mi vida, ella fue la primera en realmente entenderme. —Esperaré tus noticias. Cuídate, Alissa —dijo la Reina. Le di a la Reina una sonrisa antes de darle la espalda y marcharme. No me atreví a mirar atrás. Estaba decidida a irme. A comenzar una nueva vida. A encontrarme a mí misma. No importa lo que cueste. Los meses que pasé siendo una nómada fueron duros, pero encontré la libertad que necesitaba para crecer como persona. Entonces, encontré la Manada Sol. O la Manada Sol me encontró a mí. Me acogieron como una de los suyos después de que salvé a su Luna y al hijo del Alfa y la Luna de otros nómadas. Fue un evento muy inesperado. Estaba en el lugar correcto en el momento adecuado. Y por eso encontré el hogar donde sentí que realmente pertenezco. Sigo en contacto con tía Lili, también conocida como la Reina de los Lobos. La llamo una vez cada pocos meses y le envío mensajes al menos una vez al mes o cada dos meses con actualizaciones sobre mi vida. Ella es la única persona de mi pasado con quien mantengo contacto. Confío en tía Lili más que en ninguna otra persona. ¿Quién hubiera pensado que de todas las personas que podrían apoyarme en mi decisión de vida, sería la Reina? Sonreí al pensarlo. Tía Lili es la mejor de todas. Finalmente, llegamos a la escuela o, mejor dicho, el centro infantil. Denisse tenía razón. Los cachorros ya nos estaban esperando adentro. Los cachorros nos saludaron alegremente y les devolvimos la sonrisa. Denisse y yo preparamos a los cachorros para la clase. Enseñar fue una experiencia tan feliz. No lo cambiaría por nada del mundo. Solo ver a los niños todos los días me llenaba de alegría. Denisse y yo comenzamos la clase. Fui la primera en comenzar las lecciones. Los cachorros escuchaban activa y atentamente. Eran todos tan lindos. Un tema seguía al otro mientras enseñábamos a los cachorros. Denisse y yo nos turnábamos para enseñar y ayudar a los niños. Pasaron las horas hasta que finalmente fue la hora del almuerzo. Ayudamos a los cachorros a sacar sus almuerzos. Una vez que estuvieron listos, sacamos nuestro propio almuerzo que Denisse había preparado. Los niños charlaban mientras comían. Era una escena tan linda. De hecho, encontraba todo lo que hacían lindo. No podía evitarlo. Me imaginaba encontrando a mi pareja y formando nuestra propia pequeña familia. No tengo prisa. De hecho, estoy bastante nerviosa por encontrar a mi pareja porque no querría dejar la manada. Esperaba y rezaba a la diosa de la luna que él fuera alguien con mente abierta y aceptara mudarse a Sol en vez de ir a su lugar. De esa manera no tendría que irme y podríamos vivir felices para siempre. La campana de la puerta sonó al entrar alguien. Denisse y yo nos giramos para mirar y vimos a Griffin. Griffin es el jefe de guardia del grupo y un buen amigo mío. También es primo de Denisse. —Hola, chicas —saludó Griffin con un guiño. Me reí mientras Denisse le lanzaba una mirada de disgusto. —Tengan —dijo y colocó una flor en mi escritorio y en el de Denisse—. Las recogí de camino —dijo Griffin con un encogimiento de hombros. Sonreí. —Gracias —dije. Griffin sonrió. —Qué cursi —intervino Denisse. Griffin la miró con el ceño fruncido. —¿Has comido? —pregunté. Griffin asintió. —Sí. Comí antes de venir aquí —respondió. Asentí. —¿Viniste aquí porque necesitabas algo o...? —le pregunté. —No. Solo pasaba por aquí ya que es mi descanso —dijo apoyándose en mi escritorio. —Sí, cómo no —dijo Denisse con una sonrisa burlona. Griffin le lanzó una mirada. Me reí entre dientes. No tardarán en empezar a discutir de nuevo, como siempre. Terminé de comer y ayudé a los niños a limpiar. Dennise y Griffin también nos ayudaron. Después de eso nos preparamos para continuar con la clase. —Me voy —dijo Griffin. Asentí. —Cuídate —le dije. Griffin asintió y sonrió. —Lo haré —dijo y me guiñó un ojo antes de irse. Me reí entre dientes. —Qué galán. ¿Cuándo dejará de intentar conquistarte? —dijo Denisse con incredulidad. —No estaba intentando conquistarme. Dennise me miró con una ceja levantada. —Claro —dijo. Solo me eché a reír. Continuamos nuestra clase como siempre. Esta es mi vida ahora. Es simple pero pacífica. No pertenezco a una manada grande, pero siento que todos son familia. Estoy feliz y contenta con la vida que llevo. Nada cambiará eso jamás.

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