Alissa
—Ali, ¿has visto mi lápiz labial por algún lado? —preguntó Denisse asomándose desde el baño.
—No, Denisse. No he visto tu lápiz labial en ningún lado —dije.
Ella hizo un puchero y suspiró con decepción.
Me reí entre dientes.
Terminé de doblar la ropa recién lavada y procedí a agarrar ropa para salir.
Escogí un par de jeans azules cómodos y una camiseta blanca combinada con zapatillas blancas.
Me peiné el pelo n***o liso y lo dejé suelto.
Denisse salió del baño toda vestida.
Hoy es domingo y planeamos salir juntas para un día solo para chicas ya que hemos estado trabajando duro enseñando a los niños. Lo hacemos de vez en cuando.
Me encanta quedarme en el territorio de la manada, pero a veces también cansa.
A Denisse y a mí nos gusta relajarnos cuando podemos.
—¿Vamos? —dije.
Denisse asintió.
—¡Vámonos! —dijo emocionada mientras se aferraba a mis brazos.
Me reí y salimos de nuestra cabaña.
Nos dirigimos hacia los límites para salir. Una vez que llegamos al final de los límites, vimos a Griffin con algunos de los otros guardias.
—¡Ey, chicas! —nos saludó Gunner cuando nos vio.
Gunner era otro amigo cercano nuestro y el mejor amigo y mano derecha de Griffin.
Griffin miró en nuestra dirección y una sonrisa apareció en su rostro.
—Hola a todos —les saludé a y les di una cálida sonrisa.
—Buenos días, Isa —me saludaron los otros guardias.
Los hombres mayores me llamaban así. Isa es una palabra extranjera que significa uno, pero me llaman así porque piensan que soy la número uno y una as. Era un apodo realmente lindo que me ha llegado a gustar mucho. El apodo me lo dio el antiguo Alfa, que es el abuelo de Enzo y el padre del Alfa actual.
—Buenos días, caballeros —dije y me sonrieron.
—Oye. ¿A dónde van ustedes? —preguntó Griffin acercándose a nosotras.
—Nos vamos al centro comercial para un pequeño día libre. ¿Necesitas que te compremos algo? —pregunté.
Griffin negó con la cabeza.
—Nada. Solo necesito que regresen a salvo —dijo.
Sonreí.
Luego, miré a mi derecha y vi a Denisse y Gunner mirándonos de manera extraña.
Miré a los otros hombres también y ellos tenían sonrisas traviesas.
Griffin tosió y volví mi atención hacia él de nuevo.
—¿Estás bien? —pregunté preocupada.
Griffin asintió.
—S-sí. Claro —dijo.
—Hermano, lo tienes mal —dijo de repente Gunner.
Lo miré confundida.
Gunner me miró.
—Y ella ni siquiera tiene idea —dijo y me entregó casualmente las llaves del coche que Denisse y yo usamos.
—¿Quién qué? —pregunté sin tener idea.
Gunner solo negó con la cabeza y suspiró con incredulidad.
—Disfruta tu salida —dijo Gunner y me dio una palmada en el hombro.
—¿Gracias? —dije y él soltó una pequeña risa.
Denisse suspiró a mi lado.
—Vamos, chica. No puedo soportar más esta situación incómoda —dijo Denisse y me arrastró con ella.
Me despedí de todos y nos fuimos.
Tomamos el coche que normalmente usamos cuando salimos.
La manada tiene algunos coches que usan los miembros de la manada cuando salen del territorio.
El que solemos usar es un descapotable n***o.
Tengo licencia de conducir y Denisse no. Intentó aprender a conducir pero fracasó estrepitosamente.
Griffin, Gunner y yo hemos sido testigos de lo mala conductora que es. La quiero, pero nunca la dejaría acercarse al volante bajo ninguna circunstancia. Me ha causado suficiente trauma para toda una década con su manera de conducir.
Arranqué el coche y nos pusimos en marcha.
Denisse puso la radio y nos pusimos a disfrutar de nuestras canciones favoritas.
—Necesito pasar por la oficina de correos antes de ir al centro comercial —le dije a Denisse.
—¿Por qué? ¿Vas a dejar otro paquete? —preguntó.
Asentí.
—Sí —respondí simplemente.
Denisse asintió con comprensión.
Envío paquetes a la tía Lili de vez en cuando. No pongo mi dirección porque ella siempre me ha dicho que no lo haga. Dijo que sería demasiado arriesgado.
Me encanta enviarle cosas al azar. A veces tejo y hago ropa y accesorios. Le envío algunos de mis trabajos terminados.
También le envío fotografías de los niños a los que enseño.
Comparto recuerdos valiosos con la tía Lili a mi manera. Para mí la tía Lili fue la única persona de mi pasado que valía la pena recordar aparte de mi difunto padre. Es la cruda realidad de mi pasado.
Encontré mi familia en personas que no tenían la misma sangre que corría por mis venas. Es triste, pero es cierto.
Suspiré y aparté mis pensamientos negativos. Hoy se supone que es un día bueno. No quiero arruinárselo a Denisse ni a mí.
Ahora mismo solo quiero divertirme y disfrutar de mi vida.
Al cabo de un rato llegamos a la oficina de correos. Bajé y saqué una caja de mi bolso que había puesto en la parte trasera. Luego entré en la oficina de correo.
—Buenos días, señorita. Ha pasado un tiempo —me saludó el cartero.
Sonreí.
—Realmente ha pasado un tiempo. ¿Cómo ha estado? —pregunté con una sonrisa.
—Bien. Gracias por preguntar —respondió con una sonrisa brillante.
Sonreí y me puse a firmar los papeles para el paquete. Solo me tomó unos minutos.
—Gracias, señor —dije y me despedí del amable cartero.
Salí con una sonrisa satisfecha en mi rostro.
Subí al coche y nos dirigimos directamente hacia el centro comercial.
Espero que a la tía Lili le guste mi regalo.
Después de unos minutos más de conducción llegamos al centro comercial. Aparqué el coche. Luego Denisse y yo bajamos.
Entramos juntas con los brazos enlazados.
Denisse y yo fuimos de escaparates como solemos hacer. Luego fuimos a nuestra tienda de ropa favorita. Miré alrededor para ver si quería comprar algo.
Al final escogí una blusa y un par de vaqueros. Seguí mirando y vi un bonito abrigo n***o.
De inmediato me hizo pensar en la tía Lili.
—Es realmente bonito. —Denisse apareció sosteniendo la ropa que había elegido.
—Lo es, ¿verdad? —dije.
Denisse asintió en acuerdo.
—¿Lo vas a comprar? —preguntó.
Asentí.
—Sí, pero no para mí —dije y escogí una talla que creo que le quedaba a la tía Lili.
—¿Para quién lo compras entonces? —preguntó con curiosidad.
—Para la tía Lili —dije y tomé el abrigo del estante.
—Vaya. Adoras mucho a tu tía —dijo.
Asentí.
—Realmente la adoro mucho —dije con orgullo.
Denisse y yo nos dirigimos al mostrador.
—Te he conocido desde hace un tiempo pero nunca he visto una sola foto de tu tía. Tampoco hablas de tus otros familiares, y eso está bien, pero es interesante porque si hablas de familia solo hablas de tu tía —dijo Denisse.
—Como dije, adoro mucho a mi tía —dije, encogiéndome de hombros.
—En ese caso, debe ser realmente increíble —dijo.
Asentí con la cabeza.
—Es muy, muy increíble.
—¿Tan increíble como tú? —preguntó.
Negué con la cabeza.
—Mucho más increíble. Tía Lili es la persona más increíble que conozco.
La mayoría de los lobos conocen su historia. Es la primera Alfa femenina y la gobernante más poderosa conocida por los lobos. Aparte de eso, es la persona más amable que conozco. Es estricta pero de buen corazón. Tía Lili es la líder perfecta y la admiro por ser un modelo a seguir. Es absolutamente increíble y mucho más.
Revisamos la ropa que elegimos y pagamos por ella.
Luego nos dirigimos a un restaurante para comer. Denisse y yo pedimos nuestra comida y nos sentamos cerca de la pared de vidrio mientras esperábamos nuestro pedido.
—¿Cómo es que tu tía nunca viene a visitarte o a conocerte?—preguntó Denisse con desborde de curiosidad.
Entiendo por qué debe tener tanta curiosidad. Sabe lo importante que es tía Lili para mí y también la conoce como mi única familia, es normal que tenga curiosidad sobre por qué no nos hemos vuelto a encontrar personalmente después de tanto tiempo.
—Mi tía es una mujer muy ocupada —le dije.
—¿En serio? ¿Qué hace? —indagó.
—Se ocupa de diferentes asuntos aquí y allá —dije encogiéndome de hombros.
No podría decirle que técnicamente lidera todo el territorio de los hombres lobo. Me temo que eso la asustaría. Tampoco sería fácil explicar que técnicamente tía Lili no es una pariente de sangre. Solo llevaría a una pregunta conflictiva tras otra. Es mejor no ser demasiado específico.
—¿Está en una manada también o es una renegada como lo fuiste tú alguna vez? —preguntó Denisse.
Lo pensé.
¿Se considera a las personas en el palacio una manada?
Tal vez.
—Es algo parecido a estar en una manada —dije, insegura.
—¿Algo parecido?
Asentí.
—No estoy muy segura de si se puede considerar una manada —le dije honestamente.
Frunció los labios claramente no muy satisfecha conmigo.
Terminó la charla porque llegó nuestra comida. Denisse y yo almorzamos mientras hablábamos de los niños.
Nos encantan nuestros días libres, y aunque enseñar a los niños es agotador, aun así no querríamos perdernos un día con ellos. Lidiar con niños es difícil pero nos llenan de alegría. Absolutamente amo lo que hago y no planeo dejar mi trabajo ni mi manada.
Si alguna vez encuentro a mi compañero tendré que convencerlo de mudarse conmigo porque me niego a dejar mi manada actual.
Espero y d***o que no sea alguien de alto rango como un Alfa o Beta porque eso definitivamente sería un problema para ambos. En el peor de los casos, tendremos que rechazarnos el uno al otro. No quiero que eso suceda pero sé que sigue siendo una posibilidad.
Con suerte, no llega a eso.
Estoy dispuesta a sacrificar lo que sea para poder quedarme en mi hogar. El lugar donde realmente pertenezco.
Sé lo importante que es un compañero pero he llegado a un punto en mi vida donde creo que yo importo más y no debería dejar que nada me impida ser feliz.
La manada Sol es mi familia y la razón de mi felicidad, estoy más que contenta de tenerlos en mi vida.
Además, tendré otras oportunidades de encontrar pareja si quiero.
He conocido a bastantes lobos sin pareja y están absolutamente bien. Algunos de ellos incluso están prosperando en la vida.
¿No es increíble?
Así que realmente no me importa estar sin compañero mientras pueda quedarme en la manada Sol.
Antes realmente quería encontrar a mi compañero y pasar el resto de mi vida con él, pero mi forma de pensar ha cambiado completamente.
He aprendido mucho en la vida y ahora me siento más madura.
Denisse y yo pasamos algunas horas más en el centro comercial y luego volvimos al territorio de la manada.
Fue un día muy relajante para ambas y mañana será otro día ocupado con los cachorros.
Denisse y yo llegamos al territorio de la manada y estacioné el coche.
Mañana le devolveré las llaves a Gunner.
Denisse y yo entramos y vimos a un grupo de hombres bebiendo junto a una cabaña.
—Escuché de un amigo en la manada vecina que la Reina ha pasado oficialmente el trono al primer príncipe.
No pude evitar oír su conversación.
—¿En serio? ¿Cuándo? —preguntó otro m*****o de la manada.
—Ayer, creo... —respondió el otro.
¿Ya hay un nuevo gobernante?
¿La tía Lili ya pasó el trono?