Cuando abrí los ojos, el lado de la cama estaba vacío. El frío en las sábanas me hizo incorporarme apenas… pero no tardé en verlo. Luca estaba sentado al borde de la cama, de espaldas a mí. La luz de la mañana dibujaba su silueta con suavidad, marcando la tensión en sus hombros. Sostenía algo entre las manos. Me acerqué despacio, todavía envuelta en las sábanas, y fue entonces cuando lo vi. Era la fotografía que estaba en la repisa. La de él abrazando a su madre. Me incliné para rodearlo con los brazos, pero me detuve al notar sus ojos. Estaban brillosos. Luca exhaló una risa baja cuando se dio cuenta de que lo estaba mirando. —No tenía planeado que me vieras así. Su voz era suave… pero frágil. Me senté detrás de él y llevé una mano a su cabello, deslizándola despacio entre los

