El sol de la tarde se colaba por las ventanas de la mansión, pintando la habitación de un cálido tono dorado. Gema se arregló el cabello frente al espejo, su reflejo le devolvía una imagen de determinación. Su rostro empezaba a tener, desapareciendo lentamente los moretones. Se dirigió al jardín, donde los hombres de Jayden estaban cargando cajas en un camión. Era el momento perfecto para actuar. Se acercó al hombre que había identificado como su informante, el tipo al verla se puso nervioso temía que alguien lo viera. —Necesito hablar contigo, —le dijo gema en voz baja, apartándolo del grupo. El hombre la miró con cautela. —No podemos hablar aquí. Nos ven. —Sé de un lugar, —respondió Gema, señalando hacia la piscina, apartado del jardín. El hombre palideció al ver a Jayden acercar

