Gael tenía que comentarle a su tío sobre la presencia de esa mujer en casa. Y eso era justo lo que Calvin estaba esperando. Gael se aseguró de estar solo en su habitación y poder llamar a su tío, sin que nadie lo supiera. Gael se sentó en la cama, el teléfono en la mano. Respiró hondo y marcó el número de su tío. Calvin sonrió al ver su llamada, eso era sin duda muy importante, necesitaba explicarle a su sobrino que debía hacerse amigo de esa mujer y averiguar que buscaba. —Hola campeón, que bueno verte —hablo Calvin feliz de verlo. —Hola tío, necesito hablar contigo. —La voz de Gael era grave. —Dime, sobrino, ¿qué sucede? —La voz de Calvin era tranquila, pero Gael percibía una cierta tensión detrás de ella. Gael le contó todo sobre Gema, sobre su llegada a la mansión y que fue él,

