—Bien, tenemos todo listo —anuncio empacando un paquete de pañitos para emergencias—. Vamos Santi, nos están esperando. —Ya voy, mami —grita y le escucho bajar por las escaleras con sus nuevos guayos para fútbol. Unos momentos después cruza la esquina y veo a mi pequeñín con su uniforme azul celeste del equipo infantil de fútbol, sus canilleras, y balón de fútbol; detenerse. —¿Cómo me veo? —pregunta entusiasmado. —Te ves muy bien, campeón. Toda una estrella del fútbol. —Gracias, Luke. Por supuesto, Luke no podría perderse el primer día del entrenamiento de Santi. Ha estado rebotando toda la mañana sobre ello. No sé cuál de los dos está más entusiasmado. Tomamos la camioneta y nos dirigimos hacia el parque donde nos espera el resto del equipo. Al llegar, el entrenador Cristián Sevi

