Capítulo 9

816 Palabras
Una eternidad. Eso pareció haber pasado. El reloj pareció haberse congelado y los demás en la sala veían extrañados como Andrew y yo nos sosteníamos la mirada sin decirnos nada. —¿Qué haces aquí?— él es quien rompe el silencio. Habla en tono bajo, y sonando un poco a defensiva. Abro mi boca pero la cierro al instante. ¿Qué se supone que deba decirle? —Ella es Eleanor, señor, está supliendo a Doris— comienza a explicar Wendy, aunque nadie le ha dado la palabra —. Esto es totalmente mi culpa, señor. Debí conseguir alguien más... eficiente. —L-lo s-siento...— le digo a Drew. Sin embargo no sé porqué, si por todo el daño que le causé en el pasado, o por acabar de echarle el café caliente encima. Él habla, aún mirándome directo a los ojos, pero no para responderme a mí precisamente. —La reunión se termina. —Pero señor-- —¡Dije que la reunión se termina, Wendy!— le grita a la pelirroja —¡Ahora, todos largo de aquí! Su cara completamente enrojecida, más ese imponente grito espanta a todos, pues salen como alma que lleva el diablo en un santiamén. Haciéndome la loca intento hacer lo mismo, pero Andrew lo evita tomándome el brazo de forma brusca para girarme hacia él de nuevo. —¿Qué demonios haces tú aquí?— vuelve a cuestionar estando ya solos. —Sólo trabajo, Andrew. Lo juro. Debo verme muy patética, en serio. —¿Pretendes verme la cara de estúpido? Sacudo mi cabeza energéticamente. Pequeñas lágrimas empiezan a salir. —N-no... mira, sé que en el pasado hice mal pero-- —Pero nada— me interrumpe. Me suelta y se aleja unos cuantos metros de mí —. Vete de mi empresa antes que llame a seguridad. Y frente a mi vista no vuelvas a aparecerte jamás. Asiento y salgo dando un portazo, entre indignada y frustrada. No esperaba que me recibiera con flores y abrazos pero, ¿esto? No me dejó decir una maldita palabra. ¿Pero de qué me quejo? Con todo lo que lo usé aquella vez, no es para menos su resentimiento. Sin mencionar la otra cosa... que él piensa que hice intencionalmente. Al verme, Wendy comienza a interrogarme pero sólo me detengo a decirle una cosa: que acabo de ser despedida. Voy a buscar mi bolso y evito, al salir de la compañía, a todos los conocidos que hice aquí, quienes también me preguntan que pasó. Llego al departamento y me tiro en la cama apenas entro a mi habitación. ¿Por qué mi vida es así? ¿Por qué no puede ser normal como la de todos de demás? ¿Por qué tiene que sucederme tanta mierda? ¿Qué he hecho yo para merecer esto? De todas esas preguntas que me hago, ciertamente sólo sé contestar la última. El karma es una perra, eso dicen. Y nada puede ser más verdad. Ahora estoy pagándolo todo, todo el daño que causé hace seis años, y de la manera más penosa y denigrante posible. Para empezar, casi viví como indigente, y cuando me "estabilicé" conseguí un trabajo inmoral en donde utilizaba mi cuerpo para entretener. No conforme con todo eso, soy perseguida por un mafioso y acabo de ser humillada por una persona que tiene todas las razones para hacerlo. Pero al final, no puedo hacer nada más que resignarme. Yo misma me lo busqué, y nadie me apuntó con un arma. Agarro mi teléfono para marcarle a Tamara y contarle, pero la muy perra no atiende. Claro, aún debe estar dormida. Y pensar que Wendy me pedirá explicaciones cuando llegue... No la culpo, a mí también me daría curiosidad saber; pero desde luego que no le diré la verdad. Me moriría de la vergüenza. Más tarde, en la noche, salgo del cuarto al escucharla llegar. —Hola... —Ningún "hola"— me dice —. Tú me dirás qué carajos fue lo de esta mañana. Trago saliva. —Pues nada, lo que tú viste... Tu jefe tiene un carácter de mil demonios. Wendy resopla y toma asiento en el sofá, escondiendo su rostro con las manos. —No... Él no es así. No sé por qué actuó de esa manera. Casi parecía que te conocía de antes. Me río nerviosa viendo a otro lado —¿Cómo por qué me conocería él a mí? Wendy alza su vista y me ve de arriba abajo. —Tienes razón...— saca de su bolso un sobre y me lo entrega. —¿Esto qué es?— pregunto. —Tu paga. —Ah. ¿Tuviste problemas con el señor Van Der Pelt por mi culpa? —¿Que si tuve problemas, dices?— bufa —¡Por poco no me despide a mí también! —Lo siento, Wendy... —"Lo siento, Wendy"— me mofa enojada.
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