—Eleanor, despierta. —Déjame... Aparto la mano de Wendy de mi hombro y me cubro con la manta hasta la cabeza. No entiendo por qué me molesta; es sábado y esta semana le toca hacer la limpieza a ella, así que no es por eso. —Despierta, por favor— sigue insistiendo. —¡Por el amor de Dios, Wendy!— estallo —¡Respeta mi sueño! Aunque no tiene caso, porque ya estoy completamente despierta. Me incorporo de la cama y pongo las manos en mi cadera. —Es fin de semana, j***r. ¿Quién te crees para venir y levantarme a las...— dejo de hablar y busco mi celular para ver la hora. Cuando lo hago, abro los ojos de par en par —¡¿dos de la tarde?! ¡Oh,oh! Creo que le debo una disculpa a alguien. —Ay, Wendy. Discúlpame, ¿sí? Espero que la expresión de cachorro abandonado funcione. —Sabes q

