Capítulo 22 Lo que no quiero perder Salir de la farmacia con Florencia en brazos debería haber sido algo simple. Comprar lo necesario y volver a casa. Nada más. Pero hacía tiempo que en mi vida lo simple parecía no existir. Sentía las miradas de los vecinos clavadas en mí, los murmullos que se escapaban detrás de las ventanas, los juicios silenciosos que se repetían cada vez que me veían con ella. No me importaba lo que pensaran de mí. Nunca me importó. Pero sí me importaba lo que pudieran pensar de Flor. Que la señalaran, que la confundieran, que la lastimaran sin siquiera conocerla. Florencia jugaba con mi cabello, ajena a todo. Su risa suave era mi único refugio en medio de ese caos constante. Su confianza, tan pequeña y tan pura, me daba fuerzas para seguir enfrentando lo que vini

