Capítulo — Entre risas, confesiones y un amanecer inesperado Esa noche, Naty tomó una decisión que llevaba días postergando: no quedarse encerrada en su departamento. Después de semanas refugiándose en la rutina, el trabajo y el silencio, aceptó la invitación de sus compañeras de la clínica para salir al club. No buscaba olvidar a Fernando ni reemplazarlo. Tampoco quería conocer a nadie. Solo necesitaba salir de su propia cabeza, aunque fuera por unas horas, aunque el intento saliera mal. Se miró al espejo antes de salir. No se vio espectacular ni devastada. Se vio cansada, real, humana. Se recogió el cabello, se puso un abrigo oscuro y respiró hondo antes de cerrar la puerta. El club estaba abarrotado. Demasiado. Luces de colores que se movían sin descanso, música fuerte que hacía v

