Molesta, me cruzo de brazos manteniéndome sentada en el mueble, evitando voltear a la cocina, en donde Samu se encuentra cocinando junto con la abuela, que nos da mirada a los dos frecuentemente. - ¿Todo bien con ustedes? – bufo en respuesta. Si claro. - Sí abuela ¿segura que quieres acompañarnos? Podrías pasear o hablar con el viejo irritante – Samu, como si no hubiese hecho absolutamente nada, está haciendo el desayuno con toda la tranquilidad del mundo. Si no me hubiese hecho lo que me hizo, probablemente yo habría hecho una comida muy cursi en forma de corazones o algo así y llevado a la cama para celebrar su cumpleaños, pero ahora me duele cada que doy un paso y mis piernas todavía se sienten débiles. Es un bruto. - Claro que quiero ir mi niño, necesito saber que tendrá Ariel y q

