Nos quedamos los tres en silencio por largos minutos en los que espero que él este pensando muy bien sobre sus acciones y sobre lo que me dirá, todo hasta que al rato mi nombre resuena por el pasillo proveniente de un hombre. Sin esperar un segundo llamado, me pongo de pie y camino hacia el origen de la voz sabiendo perfectamente que tal y como antes, mi abuela y Samu me vienen siguiendo. - Buenos días, señorita Bennett – me saluda con un acento bastante marcado. - Buen día doctor – tomo asiento cuando me hace un gesto hacia la silla frente a su escritorio. - ¿Con quien viene hoy, señorita? – saluda amablemente a los dos, indicándole a mi abuela que también puede sentarse a mi lado mientras que Sam se mantiene de pie a nuestras espaldas. - Mi abuela y mi novio – estoy fúrica con Samu

