Con un suspiro observo la habitación, pero es uno entre feliz y cansado. Intenté limpiar todo lo mejor que pude, y aunque hay cosas que necesitan ser arregladas, no dudo que en un tiempo y con mucho cariño este lugar se convierta en nuestro pequeño. Pero soy consciente que el tiempo al que me refiero no es corto, apenas tenemos un colchón matrimonial y bastante cómodo. Poco, pero mucho mejor que nada. - Vamos a descansar, mañana trabajaremos – Samu sale del baño empapado y secándose únicamente las manos, por lo que lo regaño con la vista. - Acabo de limpiar, no vayas a mojar nada – levantando las manos con rendición asiente y se devuelve al baño, en donde estaba arreglando la tubería. - El viejo debería pagarnos por arreglar su edificio del demonio – se queja desde su lugar, lo que sig

