Abrazaba mis rodillas mientras escondía mi cabeza entre ellas. Estaba pasando, sin dudas, por el peor momento de mi vida. Ni siquiera podía recordar con claridad las últimas horas. No había dormido y había corrido diez cuadras para venir aquí, al Hospital Central. Me escapé de mis amigos e ignoré los insultos de los conductores que intentaron no aplastarme cuando yo me les interponía en la calle. No valió la pena. Nadie me dejó ver a mi padre. Ya había pasado un día entero, el sol se escondía y nadie quiso acercarse a mí, quizás no sabían como lidiar con mis reacciones.
Mi padre iba a morir, y recién podía entenderlo. Sufrió un accidente mientras salía de un bar con el padre de Mark, Raymond. Él pagaba las bebidas, mientras mi padre cruzaba la calle, alcoholizado. Quizás vio el camión, quizás estaba tan fuera de sí que ni siquiera fue consciente del peligro, o quizás sí sintió el camión romper todos sus huesos, sintió dolor y tal vez vio toda su vida frente a sus ojos. Y todo, todo por intentar encajar y agradarle a Raymond. ¿Realmente iba a perder a mi padre por la presión de ese hombre? ¿por encajar en ese agujero de miseria?
- Por dios pequeña, estás ardiendo -tardé en reconocer a Jackson. Ni siquiera lo había visto llegar. Me tomó por los codos e hizo que me pusiera de pie. Mis piernas tambalearon y el me tomó por la cintura- ¿puedes oírme? -me preguntó. Yo estaba confundida, me sentía perdida de a ratos, pero podía verlo y oírlo a la perfección, ellos no entendían que no tenía las ganas ni las fuerzas para hablar- Te llevaré con un doctor, ¿bien? -negué con la cabeza. No iba a alejarme del cuarto de mi padre por nada en el mundo. Jackson me miraba con la frente arrugada- Pequeña, llevas casi dos días sin comer ni dormir. Tienes fiebre, déjame que te lleve con un médico -mencionó susurrando. No podía sentir más que intensas ganas de llorar-
- No quiero, quiero quedarme con mi papá -solté y mi voz me pareció ajena. Pude ver brillo en los ojos de Jackson-
- _____, el papá de Mark hizo que cerraran este piso para que ustedes estén cómodos y tú papá pueda recuperarse con atención absoluta del personal -comentó con una sonrisa. Me sentí asqueada. ¿Raymond estaba haciendo todo eso para tapar lo que había hecho con mi padre? -
La rabia que sentía en ese momento opacó la tristeza. Permití que Jackson me llevaba a enfermería, si nadie en mi familia iba a hacer respetar a mi padre, entonces yo tendría que hacerlo, pero primero tenía que estar entera, con todos mis sentidos despiertos y mi salud estable.
Una enfermera tomó mi temperatura y era cierto, sí tenía fiebre. Incluso más de la que podían bajar normalmente los medicamentos. Me ordenaron quedarme en esa habitación y me dieron una vacuna para acabar con mi malestar rápidamente. Jackson se quedó junto a mí todo el tiempo, hasta que me dormí y cuando volví a abrir los ojos, no lo encontré.
- ¿Jackson? -lo llamé creyendo que quizás estaría en el baño, pero no respondió-
Me senté con dificultad en la camilla y froté mis ojos. Mi cabeza no tardó en recordarme lo mala que estaba siendo mi vida en ese momento. La tristeza, la desesperación, el miedo y el odio volvieron a mí. Pensé en que todo había cambiado de un momento a otro y debía ser fuerte si no quería ser una idiota sometida frente a Raymond. Yo no quería encajar, yo no quería agradarles, no esperaba que él me devolviera a mi padre, por más que sintiera desprecio por él en ese momento, sabía que no podía odiarlo, no yo. Era débil y comprensiva en el fondo. El podía tener la culpa, pero no buscaba hacerle daño. Buscaba que viera por su estúpido mundo de apariencias y dinero, yo iba a perder a mi padre. Buscaba que viera que sus empleados no tenían porqué ir a su casa y demostrarles cuan buenos amigos podían ser si les daba el empleo.
Alguien llamó a la puerta y antes que pudiera contestar entró.
- ¿_____? ¿te...te encuentras bien?
Volteé abruptamente. Tranquila pajarito, tranquila .
- Oh por dios, ¿Mark? -pregunté. Tranquila pajarito, tranquila-
- ¿Qué... que te sucede, ____? -Mark se acercó a mí rápidamente al ver mi expresión de pánico y conteniendo las lágrimas. ¿Pajarito? ¿el realmente me había llamado pajarito?-
- Tú... tú, ayer, a-yer -tartamudeé ansiosa. Ni siquiera me salían las palabras. Me sentí frustrada, Mark me miraba fijamente a los ojos y lo único que pude hacer, fue llorar-
- Lo siento mucho niña, se que te duele demasiado -exclamó abrazándome. Apreté fuerte su amplia espalda-
- Mark, por favor -supliqué. No encontraba las palabras exactas para preguntar de dónde había sacado ese apodo, Pajarito-
- ¿Qué tienes niña? ¿por qué estás tan nerviosa?-preguntó acariciando mi cabello. Su voz y cuerpo pegado al mío me daba una pequeña dosis de tranquilidad-
- Ayer tú dijiste algo, ¿fue ayer? -pregunté confundida. Solo lo recordaba a él. Se apartó de mí de golpe y tomó mi rostro con ambas manos-
- ¿De qué estás hablando? ¿puedes hablarme por favor con claridad? Me está costando muchísimo entenderte, anoche tú hablaste sola mientras dormías y...
- Yo no dormí anoche, ¿qué dices? -Mark arrugó su frente. Me miraba de una forma que no podía resolver-
- Si dormiste, ____. Te dormiste sobre mis piernas unas horas y hablaste dormida -bajé la mirada obligándome a recordar, pero no podía. Entendí que el estrés y la situación me habían sedado por completo-
- ¿Qué dije?
- Dijiste muchas cosas, pero no pude entender nada -me sentí una absoluta basura por sentirme aliviada. Estaba pensando y rogando en no haber dicho nada sobre aquel sueño que había tenido con él-
- Mark, ¿por qué me llamaste pajarito? -solté en un hilo de voz. Él se quedó pasmado, con la mirada perdida-
- _____, yo...
- ¿De dónde sacaste ese apodo? -lo interrumpí ansiosa-
- Yo... -se puso de pie- yo no he dicho nada ayer -dijo despacio, pero firme- no te he dicho pajarito, ¿qué... qué es eso?
- ¿De qué hablas? ¡en la escuela! ¡tú, Yugyeom y Ben fueron a buscarme! -elevé mi voz. Mark se acercó a mí-
-Hey tranquila -puso sus manos sobre mis hombros, y se las quité- Yo sólo intentaba calmarte en la escuela, pero no he dicho algo como pajarito -el estaba nervioso, me estaba mintiendo y era evidente- entiendo que todo esto te duela y...
- Tú no entiendes nada
- No te enojes, no te he hecho nada, tu madre me pidió que te llevara a casa
- No necesito que me lleves a ninguna parte
- Ya, ____, deja de hacer una escena, vamos, estás cansada y necesitas comer
- ¡Ya te he dicho que no! No quiero nada de ti ni de tu familia
- ¿Sabes una cosa? Te ves como una niñita histérica y caprichosa -me encogí en hombros. Mark mordió su labio inferior con fastidio mientras rascaba su nuca-
- Todo lo que pasó es culpa de tu padre, ¿y pretendes que te haga caso?
- ¡Tu padre se lanzó a la calle alcoholizado! ¿estás bromeando? ¡mi padre solo lo invitó unas copas!
- Claramente vas a defender a tu padre, pero créeme que yo no voy a olvidar esto tan fácilmente, así que sal de aquí y ya no me molestes
Mark tomó una de mis muñecas con fuerza y se acercó a mí. Nuestros rostros quedaron a centímetros de distancia.
- No me importa que dramas hagas, vendrás conmigo y no me importa que quieras. Hazlo por tu madre, ella está muy preocupada. ¿Te crees muy fuerte e inteligente hablando estupideces sobre mi padre y no puedes tener un poco de consideración por tu madre y hermanos? ¿cómo puedes ser tan egoísta? -Mark tenía razón, pero no le iba a dar el gusto de ganar. Lo empujé y salí de la habitación. -
Cuando terminé de hacer todo lo que mi madre me había encargado a través de Mark: Bañarme, cambiarme, y comer, armé un bolso con ropa y cosas que podría llegar a necesitar. Bajé las escaleras corriendo y me encontré con Mark esperándome en el sillón de la sala.
- ¿Y tú donde crees que irás niñita? -exclamó Mark. Intenté abrir la puerta, pero estaba con llaves-
- Vamos, ya estoy lista -le dije buscando las llaves con la mirada-
- No dormiste, te he dicho que tienes que dormir -mencionó y agitó las llaves que colgaban de su mano-
- He dormido en el Hospital. ¿Y sabes? No me mandas, así que dame esas llaves -le dije con un tono más firme. Mark se levantó y simplemente me ignoró metiéndose en la cocina-
- ¡No has tocado tu comida tampoco! ¿por qué tienes que ser tan... tan..? -Mark se frustró. Ni siquiera terminó su oración. Me resultó un tanto graciosa su expresión agotada con sus manos en la cintura. Me sentí desconcertada, juraría que nada volvería a hacerme gracia -
- ¿No pensaste que quizás no tengo hambre? -le pregunté apoyándome sobre la mesada. Mark hizo una mueca de estupor y abrió la heladera- ¿qué haces? ¿no te enseñaron a pedir permiso?
- En realidad tu madre me lo dio. Dijo que si te negabas a la comida que ella había dejado, entonces que te obligara con la pizza -me quedé boquiabierta. ¿Qué demonios le pasaba a mi madre? -
Mark vino hacia mí y tomó mi rostro con una sola mano apretando mis mejillas y formando una O deformada sobre mis labios.
- Ya, abre la boca -exigió acercando la porción de pizza a ella. Forcejé pero fue en vano. Mark era mucho más grande y fuerte que yo-
- ¿Codo quiedez que la abraw? -lógicamente, mis palabras salieron deformadas. Mark sonrió y mordió su labio inferior a la vez agachando la mirada. Me quedé atontada con lo que veía-
- ¿Pones esa cara de tonta por la pizza o por mi? -comentó intensificando la sonrisa aún más.Definitivamente era por él, pero actué molesta y lo empujé-
- ¿Eres imbécil o qué? ¡ya! ¡tenemos que irnos! -le dije irritada. Mark volvió a tomarme del brazo y jalarme hacia la sala-
- Okey,¿quieres que lo hagamos por las buenas o por las malas? Que tu pequeño cerebro piense bien. O comes y vas a dormir, o te obligo a comer y luego te encierro en tu cuarto y duermes
- Pff, ¿qué es lo que te crees en sí? ¿un superhéroe? ¿cómo estás tan seguro del poder que crees tener?
Mark me tomó de los brazos con ambas manos y me empujó. Caí sentada en el sillón, y él me acorraló con sus brazos alrededor de mí y su estúpido y atractivo rostro nuevamente tan cerca de mí como en mi sueño.
- Estoy muy seguro, al fin, soy Mark Tuan,¿recuerdas? -sonrió y mi mundo se vino abajo. Demonios, era más atractivo de lo que quería aceptar-
- Sí,y un estúpido agrandado también
- ¿Entonces? ¿por las buenas o por las malas?
- No te voy a hacer las cosas fáciles, princesa-ataqué -
- Okey -alargó la palabra, sobrador- entonces serán por las malas
Me arrepentí de haber sido tan idiota e irme por el camino difícil cuando él me alzó entre sus brazos y me llevó hasta mi habitación mientras pataleaba.
- Ahora, abriré este diario y entonces me reiré de la cantidad de idioteces que escribiste sobre, probablemente yo, y mis amigos -Mark sujetó mis manos con un pañuelo atándolas y me obligó a quedarme sentada en mi cama mientras tenía mi diario íntimo en su poder.-
- No puedes hacer eso, es mi diario, es privado -le dije intentando sonar tranquila, no quería que lo hiciera y por lo que ya había hecho, creía en la posibilidad. Mark arqueó una sola ceja y bajó la cabeza sin quitarme los ojos de encima. ¿Por qué demonios me hacía sufrir tanto este hombre? ¿por qué hacía gestos que generaban esa sensación de... ansiedad en mi?-
- Entonces come, niña. Ya te dije que tu madre me ha dado el permiso de hacer lo necesario -me guiñó un ojo-
Me entregó la porción de pizza y la mordí. Sentí el sabor y se me revolvió el estómago. No podía comer, no tenía la necesidad, pero continué hasta terminarla.
- Bien hecho, ahora un poco más de esto -me entregó una sopa que mi madre había dejado-
- Aish, ¿qué demonios pasa contigo? ¡es suficiente! -me quejé. A Mark no pareció importarle. Me entregó la sopa y con su pulgar acarició la comisura de mi labio inferior. Tragué saliva, nerviosa, como siempre-
- Tenías sucio -se explicó y volvió a sonreírme de cerca. Comenzaba a volverse una molestia, no porque no me gustara, si no porque despertaba una sensación horrible parecida a la que se siente cuando te arrojas de un trampolín a una piscina o cuando caes luego de subir en el columpio. Esa sensación de vértigo y a la vez placentera-
Le hice caso y terminé la sopa en unos minutos.
- ¿Al menos puedes llamar a Yugyeom? -pregunté desanimada-
- ¿Para qué?
- No lo he visto y el me hace sentir cómoda -me expliqué. Mark bufó quitándome el recipiente de las manos bruscamente-
- No voy a llamarlo
- ¿Por qué? ¿siguen peleados? -Mark me lanzó una mirada asesina. Apreté los labios y miré hacia otra dirección-
- Veo que estás recuperándote
- ¿Por qué lo dices? Ya, responde, ¿tú y Yugyeom pelearon por Mich? ¿ella es...tú novia ahora?
- Por esto. Eres irritante cuando estás bien. -me dijo, seco. Entonces pensé y sí, hacía muchas preguntas con el mismo tono y expresión. ¿Qué había preguntado? ¿si era su novia? ¿que pasaba conmigo?- ¿Por qué Mich sería mi novia?
- No sé, luego de su beso...
- ¿Cuantos años tienes? Solo fue un beso
- ¿Estas seguro? Ustedes se veían muy... no lo sé...
- ¿Estás celosa? -mi rostro se tornó rojo fuego-
- No, claro que no, no
- ¿Nos veíamos bien? Entonces quizás piense en invitarla a salir... -dijo divertido y sonriente. Tocí porque sentí que me atragantaba, pero solo era mi cuerpo reaccionando a tal comentario-
- ¿Por qué se pelearon Yugyeom y tú?
- ¿Por qué te importa tanto? Fue por Mitch. A Yugyeom... -se detuvo y arrugó su frente- ¿a ti te gusta Yugyeom? -abrí los ojos como plato-
- ¡No! veo a Yugyeom como un hermano, ¿qué dices?
- Creo que a el sí le gustas
- ¿Tu crees? -me estiré hacia el-
- ¡Ajá! ¿ya ves? ¿por qué te interesa si no te gusta? -exclamó levantándose y sentándose a mi lado-
- Eres un idiota, y ya quítame este trapo -le dije quejándome de lo que ataba mis muñecas. -
Mark me miró fijamente a los labios y me sentí confundida. Volvíamos a rozar nuestras narices. Sentí que una de sus manos se apoyaron sobre mis muñecas y jalaron del pañuelo. Pero esa misma mano se desvió deslizándose sobre mi brazo, y ya no fue un desliz, fue una caricia.