La madera que formaba el piso de la cabaña abandonada se teñía con la sangre derramada por ambas chicas al ser golpeadas en la cabeza. Velika abría los ojos, despertando luego de estar inconsciente por un buen lapso de tiempo. Miraba al techo mientras era arrastrada por Luciano quién la tomaba de los pies. Se encontraba atada fuertemente de de las manos como si llevase puestas unas esposas. Era llevada a una de las habitaciones en dónde ya se encontraba Romina también atada. Sus gritos para pedir ayuda eran completamente inútiles puesto que se hallaban en medio de la nada. Un escalofrío espeluznante se apoderó de todo el cuerpo de la pobre Velika, sus manos comenzaban a doler debido a lo fuerte de las ataduras con esa cuerda vieja y mugrienta que raspaba sus muñecas ocasionándole laceracio

