El portero del Motel, un cyborg de aspecto femenino oriental que, vestido con una especie de maillot de baño rojo, llevaba sobre el seno derecho el nombre Butterfly-Sasuko 12, había sonreído a Espartaco. Espartaco apenas había sonreído, guiñando el ojo a la cyborg y luego volviéndose un momento, con claras intenciones de entendimiento, hacia sus dos oficiales: —¡Quiero, solo para hoy, una habitación con una cama suspendida muy grande! La cyborg, tal y como estaba programada, había respondido con una gran sonrisa de comprensión al entender, como había esperado el hombre, que se trataba de un encuentro erótico entre los tres y que él presumía de ello. Había registrado la tarjeta de identidad del comodoro, evidentemente falsa, a nombre de un tal Villati Cianosky, agente de comercio de prod

