Capítulo 1

851 Palabras
-¡Oh por Dios! - Dije fastidiada. Llegaba tarde. Otra vez, por tercera vez esta semana. Sin querer, grabe la pícara sonrisa de Samuel, el portero del edificio donde trabajaba, quien me deja pasar sin informar mi atraso. No era tan ingenua para pensar lo que hizo sin dobles intenciones, pero mientras yo no le diera importancia, todo iría bien. Me levanté muy rápido, me duché, me vestí y estaba tomando desayuno en tiempo récord. Preparaba mi bolso para ir al trabajo cuando comenzó a sonar mi móvil. Sin mirar la pantalla, concurso mientras ponía seguro a la puerta del departamento. -Supongo que no olvidaste la celebración de esta noche, ¿Verdad Leo? En pronto supe quién era. Lisette, mi mejor amiga, nos conocimos en la universidad y no nos separamos más, hasta la fecha seguimos siendo grandes amigas. -Bueno, yo ... - Contesté distraídamente. -¿Qué haces? Vale, no es necesario que lo digas, llegas tarde y estás hecho un lío intentando no ir tan retrasada. ¿A que sí? -No empieces con lo de siempre -¿Qué hiciste anoche? Y quiero la verdad, toda la verdad. -He hecho tres preguntas, no he contestado ninguna y son menos de las diez de la mañana. -Pues contéstalas. -Uno: ni aunque quisiera podría olvidar la fiesta a la cual me ha reclutado, el recuerdo que escribí con lápiz labial en el espejo de mi baño. -Sí, fue gracioso. Había avanzado, ya estaba en el estacionamiento buscando la llave de mi auto en la cartera, no quería llegar desastrosamente tarde, después de todo. -Dos: Sí, voy tarde, y tres: anoche no hice nada, una película y listo. -Sí claro, te voy a creer. Pero bueno ... recuerda que es formal y debes ir bien arreglada, hay muchos empresarios y doctores solteros. -Otra razón más para no ir.- Dije encendiendo el motor del coche y saliendo del edificio. -Vamos, sé que quieres ir, no lo niegues, no a mí. Además no ha salido con nadie después de lo que pasó con Andrés. Al escuchar su nombre, sin querer frené el auto, provocando que el conductor de atrás diera un bocinazo y pasara por al lado, no sin antes hacerme un no tan agradable gesto con la mano. -Casi choco por tu culpa, será mejor que te llame cuando llegue a la oficina. Adiós.- Colgué sin esperar respuesta. No podía evitar estar enojada con Lisette, sabía que no me gustaba hablar de Andrés, pero bueno, no iba a amargarme el día, ni hablar. Detuve el auto en el estacionamiento subterráneo del edificio. Sonó mi teléfono, un mensaje.  'Sabes que te quiero, por favor, hablemos, desde que te fuiste no dejo de pensar en ti. Llámame Andrés. Uff, lo que me faltaba. Borré el mensaje, no quería hablar con él, no aún, le quería sufrir un poco más. Se lo merecía, por c*****o. -Tarde otra vez, no creo que te cubra de nuevo Leonor, es la tercera vez esta semana. Además no veo cómo es mi beneficio.- Samuel me sonrió y yo no pude evitar sonreírle de vuelta. Se había convertido en algo parecido a un amigo, aun sabiendo de sus dobles intenciones. De todas las formas, era simpático. -Estas ganando tu lugar en el cielo, bastante beneficio diría yo. -Me convenciste.- Rió.- Pasa, pero que no se repita. -Gracias, gracias.- Le sonreí abiertamente y le guiñé un ojo mientras iba a los ascensores. ´ASCENSOR EN MAL ESTADO, DISCULPE LAS MOLESTIAS ' Esto no era bueno, dado que había un solo ascensor en todo el edificio, trabajaba en el piso catorce y andaba con tacos. No había más remedio, subí, y cuando llegué a mi oficina, me senté en la silla / sofá que tenía. Llamé a Lisette, al segundo tono contestó. -Y zapatos y vestido a juego, sin especificar los accesorios. -¿Estás segura que debo ir? Sigue sin parecerme una buena idea. -Si. Vamos Leo, solo es una fiesta, un cóctel y listo. No quiero ir sola, y Carlos tenía turno en el hospital. -¿Eres consciente de lo que me pides? Sabes que solo haría esto por ti. -¿Es un sí? - Preguntó esperanzada. -Está bien, está bien. Me debes una enorme, que lo sepas. -Soy consciente. Te recojo a las siete.- Y colgó. Lo que quedaba de día transcurrió son novedades, a las cuatro, tomé mi bolso y la chaqueta. Hora de irse. Me despedí de Nataly, la secretaria de mi jefe, nos llevábamos bien, hace dos años que trabajábamos juntas. Llegué a casa a las cuatro y media, tuve tiempo. Me duché, depilé, sequé el pelo, puse crema y me preparé un café. Cuando faltaba media hora para que llegara Lisette, me puse el vestido. n***o con encajes dorados y unos tacones color n***o también. Me ondulé el pelo y me maquillé lo mínimo. Sonó mi teléfono. Otro mensaje.  'Problemas con el vestido, no puedo recogerte, nos vemos ahí a las siete y media. Te adjunto la dirección. Tq. Lisette. ¡Genial! La iba a matar en cuanto la viera. Revisé el celular. Cinco llamadas perdidas. Deben ser de Lisette. Error, hijo de Andrés. Diablos, no va a dejarme en paz, ¿O qué? Dejé mi móvil en el bolso y me encaminé a buscar mi City Car. Un auto muy lindo, regalo de mis padres. Iba en la entrada del estacionamiento y supe que algo andaba mal. Me paré en seco. Andrés estaba apoyado en mi hermoso coche.   
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