Capítulo 39

1344 Palabras

Es indudable que Oliver a veces es un diablillo con sus gustos. Levanto la pieza de lencería frente a mí y no hay manera de que me ponga eso. Tomo mi teléfono y le escribo un mensaje. “Gracias por el detalle”. Escribo y aguardo, sé que a esta hora ya no está en ninguna reunión y debe venir en camino, así que puede contestar. En efecto, lo hace. ¿Te gustó? Su pregunta me hace refunfuñar porque sé a que prenda se refiere y no es al vestido. Admito que acertaste con el vestido y las sandalias, pero ni creas que voy a ponerme esa ropa interior. Le dejo clara mi inconformidad. Yo espero que sí, me parece bastante útil. Responde y justo cuando estoy tecleando entra una llamada, preciso de él. Dejo el chat y contesto. ―Mejor hablemos así, odio teclear demasiado porque se me cansan los d

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