No pensaba en nada. Mi animo, mi autoestima, mi felicidad, mi tristeza, mi todo...se había esfumado. Mi mente estaba en blanco, y mis manos habían viajado por voluntad propia hasta mi ombligo. Mis miedos se volvieron realidad. Sentí como una lágrima resbalaba con pesadez sobre mi mejilla. Un bebé. Iba a tener un bebé. Sería madre...una madre joven, inexperta acerca de la vida...acercan de todo. Una personita diminuta, pequeña, estaba creciendo dentro de mí. ¿Cómo se lo explicaría a mi madre y a mi hermano? Dios mio, iban a matarme...iban a matar a Scott. Tenía miedo...mucho miedo. Pero, tenía que ser responsable de mis actos. Scott y yo no lo prevenimos, porque eramos unos completos idiotas que no habíamos usado protección, sólo por el simple hecho de dejarnos llevar por un impuls

