Capítulo 1. Adiós mamá.
La vida, Llena de hermosuras, sorpresas y Maravillas en sí misma, pero te has puesto a pensar ¿si solo existimos nosotros en ella? Hemos escuchado hablar tanto de ángeles, demonios, pero, ¿existen realmente? Esta pregunta me la cuestione mucho, y Déjame decirte que, si no crees en ellos es posible que esta historia no sea para ti.
Pues, te puedo asegurar que son reales y los he visto, los he sentido, he sufrido gracias a ellos, perdí mucha gente importante, y me convirtieron en la persona que soy ahora, la verdad no sé si realmente era lo que quería ser, pero ahora soy esto, y a pesar de todo, este cambio, sirvió para algo, este nuevo yo, se encargó de evitar que los demonios continuaran haciendo más daño, del que ya han hecho.
Todo comenzó cuando aún tenía 17 años mi nombre es Jeison Storm, hasta hace poco tenía una vida normal y sencilla, estudiaba, trabajaba vivía con mi madre, mi padre murió cuando aún era un niño, pero a pesar de todo, mi vida había sido fructífera, muy tranquila si me lo preguntas, pero, luego me entere de la peor manera que no estamos solos en este mundo, que existen seres que solo quieren hacer daño y esto fue así.
Recuerdo que era una noche lluviosa, no como las de siempre parecía un ventarrón, una lluvia muy fuerte, pero si estaba muy oscuro, cuando escuchamos una voz fuerte e imponente que recorría toda la casa, y decía te encontré, no sabía de donde venía, parecía estar a todo a mi alrededor, mi madre era una mujer valiente, pero, no sé qué sucedió apenas escuchamos esa voz no parecía la misma.
Estaba muy aterrada comenzó a ver a todas partes como buscando algo, se sentía su respiración acelerada, y me tomo de la mano y trato de salir de la casa, sus manos estaban heladas, demasiado frías ¿de verdad esta tan asustada? ¿Qué está sucediendo? En ese momento sentí un aire de respiración atrás de mi cuello como si alguien estuviera parado tras de mí, giré rápidamente pero no lograba observar a nadie, me detuve en ese instante.
Por un momento el terror que sentía mi madre comenzó a recorrer mi cuerpo, me sentía paranoico creyendo que alguien más estaba en la casa, Recuerdo a mi madre gritarme Jeison ¿Qué haces? No te detengas tenemos que salir de aquí. las puertas y ventanas comenzaron a abrirse y serrarse solas, las luces se encendían y se apagaban constantemente.
Mi madre grito fuerte ¡déjame en paz!, no sabía con quién intentaba hablar, pero estaba asustado y cuando la observaba a ella, me llenaba más de pánico, en un instante las luces de la casa se encendieron y se quedaron así, y observe en el fondo de la casa a un niño.
Él nos miraba fijamente, sus ojos tenían un color rojo penetrante, me preguntaba en mi cabeza ¿Quién ese niño? ¿cómo entro? Levanto una de sus manos y las cosas de la casa comenzaron a tambalear se sentía un ambiente distinto ¿Cómo es posible que un niño pueda hacer todo esto? Mi madre estaba cada vez más asustada.
Observe como del niño salió una sombra se detuvo frente a nosotros como diez segundo parecía examinar la situación, comenzó a caminar lentamente y acercarse a nosotros y por el miedo que sentía no fui capaz de decir ninguna palabra, era como si mi boca no se pudiera abrir.
Esa cosa sea lo que sea, tomo a mi madre de los pies y comenzó a arrastrarla, ella trataba de sujetarse de todas partes, trataba de salvarse, pero no lo encontraba, no sé qué sucedía conmigo, pero mis piernas no me hacían caso era incapaz de moverlas por más que lo intentaba, dicen que muchas veces en los momentos más difíciles consigues la valentía que necesitas, pero yo no me sentía así, el miedo era mucho mayor que yo, y aun viendo cómo se llevaban a mi madre no daba ni un solo paso adelante.
Comencé a llorar sin encontrar el valor necesario, y sin darme cuenta volví a tomar el control de mi cuerpo debía ayudar a mi mama, en lo que pude, La tomé de las manos y aunque me gritaba diciendo suéltame y huye, no era capaz de dejarla allí, era mi madre, tenía los ojos llorosos del temor, sentía que estaba alucinando no podía creer lo que está sucediendo, mis piernas no dejaban de temblar.
Pero la sombra tenía más fuera que yo, la jalo y terminé soltándola, caí hacia atrás y pensé que era el final de mi madre, pero ella se seguía resistiendo, y esa sombra comenzó la zarandearla, hacia el techo, y la regresaba al suelo, lo hizo tantas veces, que creí que mi madre ya había muerto.
La sombra la soltó por unos instantes, me acerque a ella, estaba llena de sangre, pero aun respiraba, con sus pocos movimientos de labios seguía insistiendo con el Jeison Huye, la agarre y la cargue como pude y nos escondimos en el sótano, sentía los latidos acelerados de mi mama, y los míos como si mi corazón se saldría de mi pecho, preguntaba ¿Qué es esa cosa Mamá? Pero ella evitaba mi pregunta, sentía que estaba más concentrada en que yo escapara que de responderme cualquier pregunta que le hiciera.
Comenzamos a escuchar como la puerta del sótano, se abría lentamente, me fui arrastrando en el suelo, hasta que choqué con la pared, a medida que la puerta iba abriendo, se observaba una mano negra sobre ella, y en un instante la puerta se abrió por completo, pero no había nadie esta vez. ¿se marchó? Comencé a preguntarme, escuche la voz de mi madre llamándome por mi nombre, Jeison, Jeison, Jeison, esa ultima la escuche justo a mi lado, voltee, pero no había nadie, ¿Qué está sucediendo conmigo? Busque con la mirada a mi madre y estaba acostada muy herida parecía inconsciente, si ella no me hablaba, ¿quién fue?
Me acerque a ella en silencio, comencé a moverla para que despertara, al hacerlo se ubicó frente a mí, con las pocas fuerzas que tenía coloco sus manos en mis hombros y comenzó a llorar mientras me hablaba.
- Escúchame bien, hoy nos separaremos, ya no me puedo defender, y me van a llevar, los demonios tomaran más fuerzas y vas a hacer exactamente lo que te voy a decir sin quejas, sin poner objeciones solo hazme caso por lo menos esta vez.
- ¿de qué Diablos estás hablando? Lo decía muy asustado
- Has silencio y escucha con claridad, eso que me persigue es un demonio. Continuaba hablando mi madre.
- ¿un demonio? No digas tonterías y dime que está sucediendo.
Aun No quería creer que los demonios realmente fueran reales, a pesar de estar viviendo este momento, coloco sus manos en mi hombro y bajando la cabeza me dijo.
- No quería dejarte esta responsabilidad, por lo menos aun no y si fuera por mí nunca lo habría hecho, pero creo que llego el momento.
Mi madre me dejaba cada vez más preguntas, todo era muy confuso.
- ¿podrías explicarte mejor? Le pregunte.
- Lo siento hijo no hay mucho tiempo, me respondió.
- Por lo menos dime ¿quién es ese demonio Madre?, le preguntaba mientras vigilaba que no se acercara
- Su nombre en Zil es un demonio muy poderoso, se alimenta del miedo, y justo ahora se está alimentando del nuestro, Zil se apodera de tu peor terror, aquello a lo que más le temes y lo hace realidad, pero él, no ataca siempre así de hecho él, lo hace por varias noches, solo que yo soy un caso especial, y ese mayor miedo que te hace realidad no desaparecerá hasta que te destruya. así trabaja él.
- ¿ósea que esa sombra es a lo que más le temes? Continúe preguntando
- No a esa sombra como tal, le tengo miedo a los misterios que se encuentran en la oscuridad y el materializa como una criatura de sombras para exponerme más. Continuaba respondiéndome mi madre.
En ese momento escuche como destrozaban la puerta del sótano Zil estaba muy molesto, Gritaba entrégate de una vez, y será menos doloroso, mi madre comenzó a dibujar en el suelo con su sangre un circulo con signos distintos y mientras lo hacía continuaba hablándome.
- No pensé que esto sucedería tan pronto, ahora son más fuertes que antes, o se están volviendo muy fuerte, debes escapar por que a partir de ahora tú puedes ser el siguiente a quien vendrán a buscar y debes prepararte para ese momento
- Mamá ¿por qué dices eso?, las lágrimas recorrían mi rostro sentía que se está despidiendo ¿de verdad será la última vez que vea a mi madre?
Volvimos a escuchar la voz gritando ¿Dónde estás? vente conmigo de una vez, Esa voz aterraba solo al escucharla, era un niño que no hablaba como niño su voz era gruesa e imponente, y por la misma rabia del chico se escuchaba como destruía todas las cosas que estaban en el sótano, mi madre continúo explicándome todo:
- Toma este anillo, no te lo coloque aún, si es posible nunca te lo pongas, pero, pero protégelo con tu vida, ellos me buscan por haber sido el portador de este, debía de haberme quedado con Ricardo cuando me lo pidió, de verdad me arrepiento de no haberle hacho caso, si lo llegas a conocer dile que te protegí hasta donde pude.
- ¿Ricardo? ¿Quién es Ricardo? Pregunte con angustia.
- Con una sonrisa me dijo, lamento no haberte dicho la verdad y hacerte creer que él estaba muerto, Ricardo es tu padre, y aún debe estar con vida.
No entendía por qué mi madre me había mentido de semejante manera, pero una parte de mí se sentía bien al saber que él seguía con vida, y que esa misma parte de mi lo quería conocer.
Ella termino de hacer el dibujo y entro en el centro y me dijo que entrara, Zil grito fuerte ¡basta de Juegos! Haciendo pedazos todas las cosas quedando frente a nosotros, viéndonos fijamente y la sombra parada justo al lado de él.
- Hasta que te veo, nos decía con una sonrisa en su rostro.
- Aléjate de nosotros ya va a amanecer y eres débil en la luz le gritaba mi mama
Aun no entendía mucho lo que estaba sucediendo, pero por lo visto mi madre sabía mucho de esto, la sombra se acercó a nosotros caminando muy lento e intento tocar el circulo, pero era como si le hiciera daño y lo repelió un poco lejos, como cuando uno trabaja con electricidad y le da un corrientaso muy fuerte.
- Un circulo protector ¿en serio? Crees que eso me detendrá tú mueres hoy y lo sabes; decía Zil con una mirada de seguridad.
Camino el mismo hacia el circulo y lo toco, aunque parecía repelerlo también este aún seguía empujando y poco a poco sentí que estaba por romper el círculo cuando mi madre grito.
- ¡Basta! Vale me voy a entregar.
- ¿Qué estás haciendo mamá? Le pregunte con una gran angustia en mi pecho.
- Jeison si me quedo aquí, morirás tú también cuando logre entrar y no voy a permitir que mueras aquí. Me decía mi madre con lágrimas en su rostro.
Zil se apartó un poco del círculo, parecía respetar la propuesta de mi madre, quien comenzó a salir lentamente del círculo, escuche cuando me decía Jeison Te Amo.
Sentí que no había terminado de escuchar a mi madre hablar cuando la sombra la agarro por el cuello, y levantándola haciéndola flotar, por un segundo Salí del circulo a ayudarla pero la sombra me golpeo y me arrojo a la pared, dolió y mucho ese golpe, levante lentamente la mirada, el dolor que ahora sentía era muy y sin darme cuenta en cuestiones de segundo escuché el cuello de mi madre romperse, ese crujido de cada uno de los huesos de su cuello, me partió el alma por completo, miré como caía frente a mí, sin poder hacer nada.
La sombra comenzó a desaparecer la rabia me consumía y la observe con ira hasta que desapareció por completo, escuche la voz de mi madre diciendo Jeison, Jeison, Jeison, justo tras de mí, pero voltee al instante y no había nadie.
- Es un poco gracioso como las personas creen que los seres que más queremos aun después que se van siguen con nosotros, me hablaba Zil.
- ¿de que estas hablando? Le pregunte.
- Pues acabas de ver morir a tu madre y, aun así, yo te llamo con su voz y piensas que es ella, eso es muy gracioso. Continuaba hablando Zil.
- Déjame en paz y vete de una vez ya obtuviste lo que querías, le grite muy fuerte.
- Cierto, pero ahora también te quiero asesinar a ti, ya me vistes y nadie que me ve queda con vida.
Comenzó a dar pasos lentos hacia donde yo estaba, volví a sentir el mismo miedo que cuando lo veía persiguiendo a mi madre, también me asesinara a mi después de todo lo que hizo mi madre para salvarme, moriré así, me resigne por completo y por un segundo deje de escuchar sus pasos, levante la mirada y me dijo:
- Eres muy aburrido, ¿no intentaras defenderte ni nada, solo dejaras que te asesine?
Me dejo pensativo por un segundo, mi madre lucho y murió por mí, de verdad ¿despreciare la vida que me ha vuelto a regalar mi madre?, ¿Qué clase de hijo soy? Con las pocas fuerzas que me quedaban me levante. Zil sonrió diciendo.
- Eso está mucho mejor
Comencé a correr hasta donde estaba el circulo que mi madre había hecho y entre me sentí a salvo por un segundo algo que en toda esa larga noche no había sentido, vi la cara de frustración e ira que poseía a ese demonio. y esa misma furia hizo que sus colmillos comenzaran a crecer, sus manos produjeron unas enormes garras y todo se veía muy afilado.
Se acercó al círculo haciendo fuerza para romperlo, pero no podía esta vez, quizás porque antes nos protegía a dos personas y ahora era solo yo el que estaba dentro, eso me hizo comprender de mejor manera el por qué mi madre se sacrificó por mí, si ambos nos quedábamos dentro del circulo los dos moriríamos.
Zil hacia cada vez más fuerza y cuando me di cuenta había logrado pasar una de sus manos lanzando las garras hacia mí, trate de evitarlas, pero aun así me alcanzó y termino rasguñándome en el brazo, duele, de verdad duele mucho no se sentía como cualquier rasguño y cuando lo veo bien, había sido muy grande y profunda casi observaba mis huesos.
Solo sujetaba mi brazo y la tomaba fuerte para no desangrarme, pero el dolor era muy fuerte sentía que me desmayaría en cualquier momento. Sentía que el circulo se estaba debilitando, pero Zil también, era una batalla de resistencia quien podría más, la última muestra de amor de mi madre, esa de querer proteger a su hijo, o la fuerza de voluntad de ese demonio que me quiere asesinar.
Comenzó a salir el sol, Zil se detuvo y me dijo estas de suerte chico, quizás nos volvamos a ver claro si logras sobrevivir a esto nos vemos desapareció frente a mí, me hizo recordar a mi madre cuando le decía ya va amanecer y eres débil a la luz del sol, supongo que por eso se fue, Salí del circulo muy herido,
En ese momento las luces volvieron a la normalidad, dejaron de encender y apagar, aunque ya no estaba un ventarrón, dejo de llover, mientras los rayos del sol se intensificaban, creo que era la primera vez que me alegraba que amaneciera, comienza a pegar un olor a humo que se extiende por toda la casa, pero aun asi solo puedo pensar en mí madre.
Me acerque a ella y comencé a llorar teniéndola en mis brazos, solo podía pensar en la ira y rabia que comencé a sentir por los demonios no me quería despegar de ella ni por un segundo, pero el olor a humo se estaba incrementando, deje a mi mamá allí, y salí a ver de dónde salía tanto humo, cuando salgo del sótano veo la casa quemándose estaba toda en llamas.
Con las pocas fuerzas que tenía aun sintiendo que me iba a desmayar, tambaleándome con cada paso que daba busque la manera de salir, y justo cuando salgo la casa esta estalla, de verdad ese demonio me quería muerto, me senté frente a la casa, frustrado y con dolor.
No podía creer todo lo que me había sucedido, mi madre se había muerto, me entero que mi padre sigue vivo, descubro que los demonios existen, y mi madre me deja un último encargo con ese anillo, toda una noche que no se la deseo a nadie, la noche más larga y tenebrosa de mi vida.
Lo único que pasaba por mi mente era la sensación de querer asesinar a ese demonio, quería venganza, recuerdo toda mi vida creer que la venganza no es buena y justo ahora era lo único en lo que podía pensar, pero antes debía averiguar cómo derrotar a ese demonio, tener que fortalecer mi alma y dejar de temerle a las cosas, porque si él se alimenta del miedo y puede materializar mi mayor terror, debo evitar que consiga algo en mí.
Observaba a la gente acercándose a mi casa, viendo cómo se convertía en cenizas, ese lugar en el que había vivido mi corta vida, en donde todas las cosas que había en ella que eran importante para mí, y además ese recuerdo de lo que perdí. Todo se volvía nada ahora.
Ya veía todo borroso, y aun así logre observar como alguien se acercó a mí para ayudarme, y en ese instante termine desmayándome.