"Tami…" dijo ella sin mirarlo. - ¿Por qué intentas jugar conmigo, Tamí? Mírame bien y mira si parezco un hombre que juega... - Señor Lucas... - Quiero que me llames Lucas, por favor. Sin formalidades. – preguntó suavemente, como si no fuera la misma persona que había hablado antes. Ella lo miró a los ojos y continuó: - Señor Lucas... - Sin trámites, como ya te pedí... No tengo la edad que crees... - Tienes un hijo de 25 años... Tiene más que edad para ser mi padre... - Créeme, mi espíritu es más joven que el tuyo. - Un espíritu joven en un cuerpo viejo. – fijó ella al ver que él no aceptaba muy bien su edad. Él se rió: - Te gusta jugar con fuego, Tamí. Parece una niña traviesa. - Puede ser... no tuve padres que me educaran Él la interrogó con la mirada, dejándola hablar. - Apr

