Después fue al lugar donde vivió durante tantos años su amiga Velha do Mar. Se sorprendió mucho al comprobar que la antigua casa donde vivía ya no estaba... Ni rastro, como si nunca hubiera existido. ¿Se lo había llevado todo el mar, como a ella? Tamí respiró hondo... Jamás desentrañaría el misterio que rodeaba a Pearl. Y ella preferiría no saberlo. Lo que sabía era suficiente: que esta mujer era una gran amiga y un ser realmente demasiado bueno para estar en aquellas tierras. Alguien que la protegió y le dio consejos que no siempre quiso escuchar. Disfrutó cada momento de soledad en su playa favorita mientras regresaba a casa. Extrañaría mucho ese lugar y cada rincón de él. Y sobre todo la playa, el agua templada, el viento caliente, la arena fina, la humedad dentro de las minas...

