Una fuerte ola llegó inesperadamente y Tamí perdió el equilibrio, cayendo y bebiendo un poco de agua salada hasta que logró volver a la superficie. Y ya no encontró a la Vieja del Mar, ni a la Perla. Se sumergió desesperadamente tratando de encontrarlo, pero no pudo encontrarlo. Su búsqueda fue en vano... Después de unos minutos se rindió. Sabía que la Velha do Mar ya no existía... Nunca la volvería a ver. Pero Pearl estaba de vuelta en el mar, donde nunca debería haber salido. Si contara lo que vieron sus ojos, nadie le creería. Pero sabía que sus ojos y su mente no la habían engañado. Siempre supe que esa mujer era especial y diferente a todas las demás por su gran sabiduría. Y ella se fue, como una sirena. Y Tamí no creía que pudiera ser imaginación. Lo que vio esa noche era real. Y t

