Entre risas y anécdotas de parte de mis acompañantes transitamos por las calles en dirección al trabajo de Micaela, yo no tengo mucho que decir ni opinar Mica y Silvia eran las que más se juntaban con ellos, como Diego y Dylan siempre se llevaron mal, no estaba en su grupo, por ende no tengo mucha experiencia vividas como este par. Y mientras ellos hablan, yo pienso en cómo disculparme con mí amiga, Mica es un poco más dura en perdonar, y por eso tengo que mentalizarme por si sale con alguna queja tragarme mí orgullo y no terminar peor. —¡Aquí es! —me saca de mis pensamientos Katy asomándose entre los asientos—. Gracias por traernos Juaco. Nos vemos —se despide mí amiga. —No, las espero, de todos modos pensaba ir a tu casa, dijo Diego que vaya a buscar algo a allí —todo esto es muy raro.

