MAIA
Puntualidad.
Esa palabra me define hoy.
¿Lo pueden creer? No? ja ja ja muy bien, por que no es así.
¿Qué creían? que llegaría temprano por que si? Pues no.
Si llegue a la hora el otro día, fue por que mi vecino estaba haciendo tanto ruido que me despertó y ya después no pude seguir durmiendo, así que, no me quedo de otra que venir a la oficina, llegando más temprano de lo que el resto acostumbra y siendo una completa sorpresa para todo el mundo.
Incluyendo a mi jefazo, pero que ni crea que se repetirá, ese fue un error que no volverá a suceder y del que espero, no se acostumbre.
Pero volviendo al presenre, llego sonriente a la oficina como si no llevará al menos unos 15 minutos de retraso.
- Buenos días chicos. ¿Cómo están hoy? - les digo entregando una taza de café a cada uno.
- No tan bien como usted señorita Jones. Se le ve radiante el día de hoy - dice Eduardo y Jaime asiente a sus palabras.
- No tengo motivos para estar triste, al contrario, tuve un exceleeeente fin se semana - digo alargando la palabra con una sonrisa de oreja a oreja en mi rostro.
- Pues en ese caso, que tenga un maravilloso día - dice Jaime ganándose un beso en la mejilla de mi parte.
Me alejo de ellos sonriente y haciendo pequeños pasos de baile mientras voy saludando a todos los que me ven.
- Buenos días muñeca, tengo algo para ti - le digo a Vanessa cuando me acercó a recepción y le dejo una taza de café.
- ¡Te amo! Justo lo que necesitaba - me dice tomando mi regalo y lanzándome un beso en el aire.
Le envío un beso volador y sigo mi recorrido hasta el ascensor, en ningún momento dejo de bailar o de sonreír.
Presionó el piso correspondiente, ingreso a la caja metálica y sigo mi baile en mi recorrido hasta mi piso.
Al llegar me bajo cantando y bailando como si estuviera en mi departamento y no en mi lugar de trabajo.
- "...She says, We've got to hold on to what we've got..." - Canto acercándome a Mari, moviéndome al son de la música que se escucha a traves de mis audífonos.
- "...It doesn't make a difference if we make it or not..." - me giro terminando con una pose dramática viendo a mi amiga quien sonríe divertida.
- "...We've got each other and that's a lot...For love, we'll give it a shot..." - dejo un la bandeja de café que traía en mis manos en su escritorio. Lanzó mi cartera no se donde y siento como Ahmet sale de su oficina.
Me giro para encararlo, bailo hacia él y su cámara que me están grabando...
- "...Whoa, we're halfway there...Oh-oh, living on a prayer..." - le canto exajerando al ser la parte del coro y él me sigue grabando con una sonrisa en el rostro, así que canto hacia su cámara la que me sigue feliz.
- "...Take my hand, we'll make it, I swear..."- no le doy tiempo a nada cuando me lanzo hacia sus brazos, tomándolo desprevenido provocando que su teléfono termine en el piso pero conmigo en sus brazos.
- ¡Y como dice mi gente! "...Oh-oh, living on a prayer..." - les digo a todo pulmón y ellos cantan de igual manera conmigo hasta terminar la canción.
- Tu estás realmente loca - dice Ahmet sin dejar de sonreír cuando ya el espectáculo acabó.
- Pero esta loca te hace feliz, no lo puedes negar. ¿Qué sería de tu vida sin mi, ah? - Le respondo cuando ingresamos en su oficina.
- Una completa tortura, sin ti mi vida sería vacía - suelta viendome con un brillo en los ojos y a mi, se me hincha el pecho de orgullo.
- Por supuesto que si, al igual que la mía sería sin tu presencia en ella. Nos complementamos, somos como las almas de gemelas pero en amigos, como el Yin y Yang, tu hilo rojo pero sin el romanticismo. Somo únicos, somos nosotros dos contra el mundo - le digo acercándome a la silla que esta frente su escritorio y sentándome en ella.
- No lo podría haber dicho mejor - dice sonriendo y yo le devuelvo la sonrisa.
Nos quedamos unos segundos en silencio y viéndonos atentamente, no es una mirada incómoda o una situación tensa.
Somos nosotros dos, esas cosas no existen en nuestra relación.
- ¿Y por que llegaste tan feliz? - pregunta derepente haciendo que recuerde el motivo y que sonrisa todavía más.
- Pues bueno, fue un buen fin de semana - suelto lanzando mi cuerpo hacia atrás, sonriendo divertida y algo traviesa.
- Conozco esa sonrisa, tuviste sexo y por eso estás así. Debí imaginarlo desde un comienzo - dice negando divertido y encendiendo su computador.
- Me conoces tan bien y si, tuve unos espectaculares orgasmos que me dejaron con las energías recargadas para el resto de la semana - digo y él me da una mirada de reojo.
- Me parece, pero al parecer no fueron suficientes para hacerte llegar temprano - me ve con una ceja alzada y yo le saco la lengua.
- ¡Eso jamás! Y lo sabes, nadie logrará domar mi impuntualidad - digo con la frente en alto.
- ¿Y yo? ¿Yo no sería capaz de domar esa característica tuya? - dice y hace que mi vista se quede fija en sus ojos, los que ahora mismo me ven de una manera intensa y con algo más que no logro descifrar.
Silencio se posa en nuestro entorno, donde si se dejará caer un alfiler se escucharía por todo el lugar.
Mi corazón se salta un latido y algo en mi vientre se remueve con impaciencia.
¿Qué diablos fue eso?
- Si, yo creo que si - suelto en un susurro sin pensarlo y con un nudo en la garganta.
Por que es cierto, este hombre podría lograr en mi muchas cosas si fuera distinta nuestra situación y agradezco que no sea así.
- Pero como eres mi mejor amigo, eso es imposible que suceda - digo apoyando mis manos en su escritorio para levantarme y salir de aquí, creo que me falta el aire.
Ahmet me ve atentamente, suelta un suspiro, niega con la cabeza y vuelve su vista al computador.
No se que sucede hoy con él, pero esta algo...raro, no se, me ve de una manera diferente a como suele hacerlo.
¿Seré yo o es así?
¿Tendrá algún problema conmigo?
Naah, eso es imposible, jamás tenemos problemas y si los hay, los solucionamos de inmediato como los buenos amigos que somos.
Pero no pasa desapercibido su cambio de actitud de un segundo a otro.
- ¿Necesitas algo? - Le digo antes de dar un paso hacia la salida.
- No, nada - dice sin verme y concentrado en el computador.
- Ok - le respondo alargando la O y algo extrañada con su cambio de actitud.
¿Acaso amaneció bipolar hoy?
Lo veo por unos segundos pero luego eliminó todo pensamiento de mi mente y me encaminó a la salida sin prestar demasiada atención a él, peroooo por algún motivo me detengo, me giro mordiendo mi labio inferior y me acercó con los ojos entrecerrados a su escritorio, me lanzo sobre el y dejo la parte superior de mi cuerpo recostado en el mueble.
- ¡¿Estás seguro que no te sucede nada?! - Le digo alzando una ceja y el salta por mi arrebato y su cuerpo se tensa.
- ¿Que haces mujer? ¡Casi me da un infarto! - dice con dramatismo por el susto que le di con mi salto. No fue para tanto.
- No seas exajerado. ¿Estás bien? - pregunto otra vez algo preocupada, el masajea su cabeza mientras asiente.
Levanta su mirada y me queda viendo igual que antes.
¿Qué carajos le sucede hoy?
Yo creo que estoy viendo cosas que no son, si, eso es lo que está pasando, quizás soy yo la rara y no él.
Pero me tenso, su mirada esta distinta y ese brillo que llevan sus ojos es nuevo, jamás se lo había visto y desconozco el motivo.
Sus ojos comienzan a viajar por mi rostro hasta llegar a mis labios, los cuales de la nada siento resecos pero continúa bajando hasta llegar a mis pechos.
Me las ha mirado antes, no es primera vez que lo hace, pero por algun motivo en esta oportunidad se siente distinto...Niego con la cabeza y me pongo de pie enderezando mi cuerpo.
Estoy pensando estupideces, es ¡Ahmet por dios!. Él jamás me vería con segundas intenciones.
-Bien, no te molestaré mas y te dejaré trabajar tranquilo. Cuando se te quite, hmmm, lo que sea que tengas, bueno, me hablas - digo y salgo casi corriendo de su oficina al tener su intensa, rara y extraña mirada en mi todo el tiempo.
Quisiera saber que le sucede pero mejor me quedo con la duda hasta que el decida hablar.
El día se pasa tranquilamente pero con una extraña sensación en el pecho debido a la actitud de mi jefe.
No me ha llamado en todo el día, de hecho a la hora de almuerzo ni siquiera me pidió ir con él y se fue sin decirnos nada, ni a Mari ni a mi.
Me quedé con una extraña sensación pero decidí no darle muchas vueltas o mayor importancia, de seguro que esta pasando por un día raro, de esos que te revuelven la cabeza y te hacen actuar de manera extraña.
Al final, decidí ir almorzar con Mari y no hacerlo sola.
Luego volvimos a la oficina y seguimos con nuestros trabajamos hasta la hora de salida.
Ahmet no regreso, salió a una reunión a mitad de la tarde y ya no volvió, me aviso mediante un mensaje de texto que no volvería, algo también extraño en él.
Cuando nos dieron las 6 de la tarde, terminamos con nuestras cosas y nos fuimos con Mari, terminando así, una nueva jornada laboral.
Durante todo el viaje a mi departamento intenté no pensar en él y en lo que le puede estar sucediendo para actuar de esta manera y nada, nada se me viene a la mente.
Es mi mejor amigo, lo quiero ver bien y si algo le esta sucediendo necesito saberlo para ayudarlo y acompañarlo.
Jamás nos hemos ocultado las cosas, somos como dos libros abiertos uno con el otro, por eso me parece tan extraño lo de hoy.
Me voy directamente a mi piso, al llegar le doy comida a Capuchino mi gato quien me maulla cuando me ve llegar.
- ¿Cómo estás gordinflon? Me echaste de menos? Por que yo si - hablo con el mientras lo acarició hasta que se cansa de mi y se aleja.
- Al cabo que ni quería tu peludo cuerpo - le reclamó y el sigue su camino hacia su cama pasando, olímpicamente, de mi presencia.
Lanzo mis cosas donde sea y me voy a mi habitación para cambiarme.
Tomo lo primero que encuentro y paso de vestirme como una señorita profesional a una indigente y lo único que me hace feliz de este momento es sacar mi sostén y los zapatos.
¡Dios, que tortura llevar esto a diario!
Me pongo un short muy corto y una camiseta que me queda como vestido que le robe hace años a Ahmet y que ahora utilizo como pijama.
Me desmaquillo y me hago un chongo desordenado.
Voy a mi sala de estar y me lanzo en mi gran sofá prendiendo la televisión para ver que hay de bueno.
Comienzo con mi zapping y no hay nada bueno que ver y cuando ya mi estómago ruge, decido pedir algo para comer.
Y justo cuando agarró mi teléfono para pedir a domicilio suena el timbre de mi piso.
Con el ceño fruncido miró en dirección a la puerta, no espero a nadie, así que me extraña que suene.
Me quedo algunas segundos a la espera de si tocan de nuevo, quizás se equivocaron y no es aquí donde vienen.
No vuelve a sonar así que fijo mi vista en el televisor pero suena nuevamente.
Me pongo de pie y sin ver quien es abro la puerta viendo a la persona que menos esperaba encontrar del otro lado.
- ¿Qué haces aquí? - Le digo algo sorprendida.
- ¿Pizza y cervezas? - dice Ahmet levantando ambas cosas que me menciona.
Lo veo ingresar como pedro por su casa, deja las cosas en mi mesa de centro y luego se va a mi cocina, vuelve con dos platos y
servilletas.
Nos sentamos ambos en mi sillón, yo no dejo de verlo y el hace todo con naturalidad y completamente despreocupado.
¿Estará enfermo? Eso justificaría todo lo de hoy.
- Aquí tienes - me entrega un plato con dos trozos de pizza y una lata de cerveza. Recibo ambas cosas y sin dejar de verlo.
Veo como el se sirve también su porción y abre su lata que se bebe la mitad casi de un solo sordo.
- ¿Qué sucede? - me pregunta con la boca llena de comida.
- Eso te pregunto yo a ti. ¿Qué carajos te pasa el día de hoy? ¿Estás en tus días o que? - Le pregunto con los brazos cruzados.
- No se de que hablas, no me sucede nada - dice sin dejar de comer y tomando el control del televisor.
- Ahmet, te conozco como la maldita palma de mi mano y hoy, has estado demasiado raro, ni siquiera almorzamos juntos - le reclamo.
El deja las cosas en la mesa y se gira hacia mi cuerpo sujetando mis hombros con sus manos y viéndome fijamente.
- No te hagas ideas que no son, solo tuve un día complicado pero no volverá a suceder. ¿Bien? - me dice con una sonrisa al final.
- ¿Seguro? - Le pregunto y el me tira hacia su cuerpo quedando sentada en su regazo y envuelta entre sus brazos, siento a su pecho subir y bajar de forma calmada.
- Si mi otra mitad, esta todo bien. No te preocupes de nada y disfrutemos de esta rica comida y veamos una película - comenta como siempre es.
- Esta bien y solo por hoy, te dejo elegir la película - le digo pero sin salir de su abrazo mientras el busca con el control.
Se que me esta mintiendo y que algo le sucede, solo espero que no sea nada grave...