—No, a tu madre no, Por favor, no le digas nada, no aún, déjame que yo se lo cuente. No lo escucho, salgo corriendo de la oficina, mi padre trata de detenerme agarrándome por el brazo, pero me logro safar de el, solo puedo escucharlo gritar. —¡HIJA NO TE VAYAS! ¡ESPÉRATE POR FAVOR! —pero ya no quiero verlo, siento tanto dolor, tanta irá, decepción, mientras bajo las escaleras solo pienso en llamar a alguien. Marco su número y este me contesta, y con la voz llorosa y muy exaltada le digo. —¡Por favor! ven a buscarme, ¡te necesito!. —¡Allison! ¿que pasa? ¿estás bien? —voz preocupada. —¡No! no estoy bien, —mi voz se mezcla entre el llanto— ¡por favor! ven por mi, necesito que me saques de aquí. —¡Si! ¡tranquila! dime dónde estás, y voy corriendo —le mando la ubicación por mensaje y lo e

