Observo la expresión de terror que tiene mi padre, quien me hace señales con su cara para que no diga ni una sola palabra, pero no estoy dispuesta a seguir su juego. Y dirigiéndome a mi mamá digo. —El señor Darío tiene algo que decirte —digo mientras camino hacia ella. Una vez a su lado, veo fijamente la cara de mi padre, quien se niega a exhalar alguna palabra. —¡Ya te dije! o se lo dices tú, o se lo digo yo —le digo mientras me paro firme junto a mi madre. Quiero que sienta que tiene todo mi apoyo, a pesar de que esto me duele de una manera que nunca imaginé sentir. Estoy a punto de romper el matrimonio de mis padres, "correcto y amoroso" que una vez yo desee para mí, pero en realidad, era todo de mentiras. Veo a la cara a mi madre, ya que de mi padre no saldrá no una palabra. —Pero ¿

