—Tu que vas a saber de eso, si solo eres una niña, que de paso vive en mi mente. —empieza a vibrar mi teléfono, lo tomo sin detenerme a ver quién es, y lo contesto. —Alo. —¡Allison! ¡necesitamos hablar! necesito explicarte, voy conduciendo hacia tu casa. —No estoy en mi casa, y no tienes nada que explicarme. Yo no soy nadie en tu vida, así que ¡DEJAME EN PAZ! —le gritó ahogada en lagrimas. —Allison por favor, puedo explicarte, tu de verdad me importas, y todo lo que te dije en la tarde es real. Tu eres a quien verdaderamente quiero. —Pues eso ya no importa, ya nada importa, no quiero volver a verte nunca más. Me mentiste, te dije que te necesitaba, ¡CONFIE ENTI! y mira. —Allison, dime dónde estás, —tono de voz angustiado— yo voy a dónde quiera que estés, pero por favor, no vayas a c

