Me aparto de el —Ya te dije que no quiero saber nada sobre eso. A demás ya no siento lo mismo por ti —le doy la espalda, no puedo verlo a los ojos. —¿En serio? ¿ya no sientes nada? —me pregunta con la voz un poco apagada. —Si, ya no siento nada. Para mí eres solo un amigo —decirle esto me está partiendo el alma, pero debo dejarlo ir, no puedo estar con el sabiendo que lo estoy a parando de su familia. No podría hacerle eso a su bebé, el no tiene la culpa de nada. —Entonces si es cierto, ¿por qué no me lo dices viéndome a los ojos? —No habría ninguna diferencia si te lo dijera a la cara —Le digo evitando voltearme. —Pero yo si necesito que me lo digas, necesito ver tu mirada, sentir que lo que me estás diciendo es verdad. —Esta bien —me doy la vuelta, y trato de contener todo esto que

