—Bella—al salir del baño puedo observar frente a mí un pulcro y elegante Harry, con su cabello bien peinado, sus zapatos brillantes, ojos color esmeralda y traje hecho a su medida. —¿Estás bien?—camina hasta mi con sus cejas arrugadas—No te había visto en toda la noche. —Eh... Yo—lo miro a los ojos—Sí, yo estoy bien. Por un segundo, solo por un pequeño segundo nos quedamos viendo a los ojos y lo hago por impulso. Los labios de Harry están junto a los míos, sin previo aviso, sin saber que estoy buscando exactamente, solo estoy ahí parada besando a mi amigo sin razón alguna, pero nos dejamos llevar. Sus dedos acarician la parte descubierta de mi espalda y una sensación eléctrica recorre toda mi espina. —Bella...—él me toma por el rostro mirando mis ojos, pero no dice nada más. Me quedo

