Alessia. Aún estaba pensando en lo que ocurrió anoche. Suleiman casi me besa. Su aliento estaba tan cerca del mío que podía sentir el calor de su cuerpo, la fuerza contenida en sus manos cuando tomó mi cintura, la manera en que su voz se volvió un susurro peligroso, casi una promesa. Intentó hacerme el amor y yo… le dije que no. No sé cómo tuve el valor. Mi corazón latía tan fuerte que creí que se me saldría del pecho, y aun así lo hice. Vi la sombra en su mirada, esa mezcla de rabia y deseo, como si mi negativa le doliera más de lo que quisiera admitir. Desde entonces no he podido dejar de pensar en él.En su olor. En su voz ronca. En la forma en que mi cuerpo reaccionó sin que yo lo quisiera. Maldita sea, ni siquiera lo amo. Pero cuando me mira, siento que el aire se espesa, que el

