Hudson Mancley
Samantha salió espantada de mi oficina con esa carita de ángel que me daba ganas de romper y lo digo en el sentido bueno. No soy una buena persona ni tampoco tengo ganas de serlo, pero no puedo evitar pensar en sus ojos detrás de esas enormes gafas. Esta mujer me intriga demasiado. No tengo duda que aceptará mi propuesta y muy pronto tendré mis planes en marcha. Según mis investigaciones lo de la enfermedad de la madre es cierto y se encuentra en un estadio más avanzado, incluso le pagué a la cuidadora de la señora, debía mantenerme al tanto sobre todo con lo último que le mandé a hacer. Sobre lo cual mi móvil suena con el mensaje que estaba esperando. Siempre consigo lo que quiero y está no será la excepción.
Sonrío como un niño que acaba de ganar un dulce y llamo a mi secretaria por el intercomunicador.
____ ¿Desea algo señor?
____ Una botella del mejor vino frances dónde tú y yo sabemos.
_____Ok señor como usted ordene. Por cierto acaba de llegar el señor Maximiliano. ¿Lo dejo pasar?
_____ Sí y por favor cancela las próximas reuniones avísale a César que asuma mi lugar en los contratos de construcción.
____Como usted ordene.
No pasan ni cinco segundos cuando mi mejor amigo se asoma por la puerta de mi oficina con esa sonrisa de siempre.
____¿Ya te quitaron el palo del culo?___Maximiliano no perdía nunca su actitud burlesca.
____¿Y a tí lo imbécil?___ es mi turno de reír___Yo también te extrañe mi hermano.
Me paro para abrazarlo y saludarnos con las manos.
____Sigues siendo él mismo de siempre Hudson. Por cierto acabo de ver a la mejor amiga de mi hermana. No sé si te acuerdas, te hablé hace un tiempo para que le consiguieran un trabajo, pero como no estabas hablé directamente con César.
___Ah sí, no tenía idea. Pero da igual. ¿Qué tal te fue en Italia? ¿Alguna conquista por allá?
Lo invitó a sentarse en el sofá de mi oficina en lo que sirvo dos tragos de coñac para los dos.
___Las italianas son un plato exquisito deberías probar, pero justo ahora quizás considere sentar cabeza.
____¿En serio?___ no puedo evitar reír a carcajadas.
____ Tú eres el hombre de los clubes de Londres, el rey de la noche y el libertinaje. Eso dicelo a la santa de tú hermanita que puede ser que te crea__ lo señaló y su cara se pone sería.
___No metas a Ana en esto.
Desde que su linda hermanita termino en mi cama, las cosas estaban tensas. Ana siempre vivió enamorada de mí y con la fiel esperanza de que un día caería por ella. Tenía tan sólo dieciocho cuando aquello y yo veinte cinco. Los dos éramos jóvenes pero mi ego de hombre alfa me llevo a desvirginar a la hermanita menor de mi mejor amigo, y luego dejarla tirada como una más. Con los años Max me llegó a perdonar porque es un buen tipo cien veces mejor que yo. Pero aquí seguíamos en este círculo vicioso dónde no podía nombrarla o se volvía modo ogro.
___Solo digo___ levanté mis manos en gesto de paz.__Por cierto yo sí que sentaré cabeza muy pronto.
___¿Qué estás hablando hermano?__ su cara de sorpresa me hizo reír.
___ Aún mi novia no se decide pero pronto la conocerás. Deberíamos brindar por eso__ levanto mi baso.
___¿Estas jugando conmigo ?. ¿ Y el club qué?
____No te preocupes que a mi novia no le importará compartirme, seguiré siendo la bestia. ¡ Salud por eso!.
Brindamos y luego de ponernos al día con respecto a negocios ya que mi amigo quería invertir en algo que no fuera clubes. Cosa que lo veía bien, ya que Max tiene un título en economía incluso le ofrecí trabajar aquí en la empresa, pero aún no se decide. Según él quiere formar su propio negocio a parte.
Mi amigo se va y yo aprovecho y tomo las llaves de mi auto llamando a Antonio mi chófer para que se llevará la camioneta, me iría en mi auto personal a un lugar que sólo yo podía ir.
Quedó con Max para mañana encontrarnos en el club por los viejos tiempos a celebrar.
Arranco a toda velocidad mi auto sintiendo el poder del motor, amaba mi Mercedes última generación. Y aprovecho cuando paro en un semáforo para enviarle un mensaje a mi madre.
____" El fin nos vemos en la mansión de descanso. Llevaré a mi novia. Avísale a papá"
____"Al fin algo bueno querido, ahí nos veremos entonces. Te amo"_____su respuesta a los cinco segundos me saca una sonrisa. Pero la ignoro tirando mi móvil a la guantera.
Piso el acelerador para llegar más rápido a mi cita en el Holde, uno de mis hoteles favoritos que se encuentra a las afueras de la ciudad.
Al llegar saludo al parqueador y le entrego las llaves mientras yo me dirigo a recepción donde una sexy pelirroja me recibe con una sonrisa coqueta de esas que dicen claramente "Follame".
___Buenas tardes Señor en qué puedo ayudarlo.___ me guiña su ojo derecho acomodando un mechón de su cabello que cae directamente en su escote dónde se asoman dos grandes melones. Lástima que ahora mismo tuviera otra comida esperándome.
____ Necesito las llaves de la suite de siempre a nombre Manckley y saber si mi acompañante ya llegó___respondo serio y veo como su semblante cambia.
____ Ah sí, señor disculpe___ tartamudea enderezandose mientras busca mi llave___ Aquí está___ me entrega la llave sonriéndome cordialmente___ Y su cita lo está esperando hace treinta minutos.
Asiento y antes de girarme sacó una tarjeta de presentación de mi saco con la mano que no sujeta la llave.
___¿Tienes algo para anotar?
Asiente y me entrega un bolígrafo. Anotó ahí la dirección del uno de los club de Max en la parte de atrás y debajo la palabra Búscame, le entregó la tarjeta y me mira confundida.
___Hasta luego preciosa___ le guiño un ojo y no dejo que responda ya que me giro hacia el ascensor escuchando a lo lejos su risa.
Marco el último piso una vez dentro y espero pacientemente. Hasta que al fin suena anunciando que llegue a mi destino. Avanzó decidido hacia la única puerta del lugar escuchando una música pegajosa sonar, diría que hasta sexy. Mi m*****o en seguida reacciona ante la anticipación de lo que podría encontrar dentro y más aún cuando justo antes de entrar recibo el mensaje que más estaba esperando para al fin celebrar.
"Acepto"
Una simple palabra, una simple condena, un inicio. Samantha Hawkins acababa de caer en mi juego. Hondo, lento, a mi manera. Hiba a convertir al ángel en demonio.