RÒSE ¿Quién iba a pensar que terminaría casada con Liam Gray? Ni siquiera en mis sueños —ni en los más absurdos— me habría atrevido a imaginar algo así. Y, sin embargo, ahí estaba, sentada junto a él, dentro de un auto que avanzaba en silencio hacia la casa que ahora debíamos compartir. Una casa que no quería habitar con él en un principio, no porque me desagradara su presencia, sino porque temía confundir mis sentimientos… y recordarle lo que ambos habíamos hecho aquella noche, borrachos y rotos. El paisaje pasaba por la ventana, difuso, mientras mi mente se perdía en los pensamientos que intentaba ignorar. Liam conducía con el ceño fruncido, concentrado, pero sabía que estaba tan incómodo como yo. —No entiendo por qué Rozana insiste en que nos quedemos —murmuró al fin, rompiendo el

