PRÓLOGO
POV MOHAMED
AÑOS ATRÁS
Vislumbro a mi presa desde la distancia, ella al igual que sus amigas miran y coquetean con disimulo, es obvio que no saben la clase de hombre que soy.
Si las miran con detenimiento pueden notar el brillo en sus ojos y el rubor en sus mejillas, el hiyab cubre sus cabezas pero eso no es impedimento para descubrir sus rostros de vez en cuando en una clara señal de acercamiento.
Pero no, ellas deben venir a mi, ellas desean mi atención, más de lo que sus supuestos coqueteos inocentes me puedan atraer.
No puedo distraerme, mi objetivo es la bella y dulce Lattiffa Mülquisemed, la doncella que se casa dentro de un mes y a quien se celebra el día de hoy.
Solo personas de renombre se encuentran en este lugar, en la sala opuesta están las mujeres al otro lado de la gran piscina pero sus coqueteos no hacen más que encender mis ganas.
Con cuidado hago señas a la chica quien de inmediato se encamina a una zona apartada, con premura me levanto disculpándome con mis acompañantes, palmeo el hombro de Said para posteriormente encaminarme hacia el pasillo apartado.
Antes de finalizar el pasillo un "pss" llama mi atención, me giro encontrándome con los ojos grises de Lattiffa.
- No deberías estar aquí, puede ser peligroso - me dice en un susurro mientras se asoma por una abertura en la puerta.
- El peligro es solo para ti - empujo y me adentro a la habitación - Sabes a lo que vengo, has estado llamando mi atención desde que llegué.
La tomo por la cintura y la acerco a mí, beso sus labios sin demora, me sigue el beso con torpeza.
- Esto no es correcto - me dice en medio de un jadeo.
- Lo placentero jamás lo es - la levanto por las caderas y ella inmediatamente me rodea con sus piernas - solo quiero que me digas, sigo o me detengo?
- No puedo, esto está mal, pronto voy a casarme.
- Sigo o me detengo?- repito mi pregunta
Espero mientras la embisto aún con la ropa de por medio, un gemido es mi respuesta pero necesito saber si está de acuerdo, nunca he tomado a una mujer por la fuerza y jamás lo haré.
- Sigue...
Levanto la falda del vestido convirtiéndolo en un enrrolle de tela en su cintura, con una mano la sostengo y con la otra libero mi m*****o.
Una vez listo tanteo el terreno encontrándome con su coño deliciosamente mojado y listo a pesar de no haberla tocado, me ubico en su entrada y mientras cubro su boca con una mano me adentro con una fuerte embestida que logra sacarle lágrimas y a mi una sonrisa de satisfacción.
No le permito acostumbrarse y arremeto con prisa buscando la culminación de ambos, mientras cumplo con mi cometido no puedo dejar de pensar que todo esto fue más fácil de lo que imaginé.
Es una verdadera pena que no hubiese puesto un poco más de resistencia, siempre he creído que el verdadero placer de una mujer está en saberla cortejar, seducir hasta que el momento justo llegué y sea para ellas inolvidable.
Termino cuando la siento temblar y gemímos a la vez cuando nos corremos, le doy unos minutos a qué se recupere, para salir de su interior mientras la beso.
Veo mi m*****o manchado con su pureza y sonrió dándole otro beso, organizo nuestras ropas y la tomo por el rostro.
- Fuiste una perrita muy buena, y yo sabré recompensarte cuando el momento llegue - beso el rastro de sus lágrimas - no temas, no digas nada de lo sucedido, cásate y cuando todo explote vendré por ti y te irás conmigo a mi harén.
La veo asentir aún con su expresión de pánico, mis palabras son ciertas, en toda Turquía y Arabia se sabe de mi, y mi palabra me precede.
Siempre cumplo mis promesas.
Después de eso regreso a la fiesta como si nada y a los minutos ella lo hace reuniéndose de nuevo con su madre y amigas.
Un mes después
Aprieto con fuerza la garganta de la chica mientras la embisto por detrás, vislumbro su trasero rojo como la mejor de las frutas y no me contengo.
Doy una fuerte nalgada que la hace chillar, tomo su largo cabello en un puño y la atraigo a mi pecho mientras arremeto con todo lo que tengo.
Sus gritos y gemidos no hacen más que reafirmar mi erección mientras le taladro el coño sin detenerme.
Llevamos demasiado tiempo follando pero es una maldita ninfómana que al igual que yo no se cansa.
Después de lo que considero prudente aflojo mi agarre en su garganta escucho como jadea en busca de aire, mi cadera no se detiene y ella me invita a no hacerlo elevando su culo mientras arquea la espalda e impactándolo de vuelta haciendo más profundas las embestidas.
- Eres un perra muy sucia, no es así?
- Si amo, lo soy - dice entre jadeos casi como un susurro.
Golpeo con mi palma su muslo con fuerza por lo cual recibo un gemido nada decente de su parte, para después dejar caer otra palmada en su coño empapándome con sus fluidos, deslizo dos de mis dedos por sus labios vaginales separándolos, recogiendo todo lo que puedo, los subo y sin desaprovechar la oportunidad ella chupa succionando con fuerza recogiendo los restos de humedad, limpiando y llenando de saliva mis dedos.
- Chupas mis dedos tan bien que me dan ganas de llenar esa boca sucia con mi v***a, eso quieres? Que te llene la garganta con mi corrida sucia perra?
- Si amo por favor deme toda su corrida - dice y con un último embiste me corro en el condón mientras pellizco el clítoris hinchado logrando que en medio de un grito sonoro se deshaga en un orgasmo que casi la lleva a la inconsciencia.
Pero no puede descansar, salgo de su interior y desecho el condón usado, ella de inmediato se arrodilla frente a mi.
Vislumbro su cuerpo tembloroso y lleno de sudor, sus ojos brillantes por las lágrimas producto de los cinco orgasmos que le he dado, uno tras otro sin dejarla reponerse, su respiración acelerada y sus labios entreabiertos esperando por mi m*****o.
Le doy un minuto mientras busco un nuevo condón y lo acomodo a su lado en el borde de la cama.
Ella mira el recorrido de mi mano mientras la llevo a mi m*****o y me masturbo solo un poco.
- amo, permítame hacerlo por favor - implora hablando entrecortado.
Asiento y me acerco, delineo con la cabeza de mi m*****o sus carnosos labios.
- Serás una buena perrita la próxima vez Lattiffa?
- Si señor, lo seré... Seré la mejor perrita.
Después de eso me sumerjo en su cálida boca y me dejo llevar por lo que hace con sus labios, me succiona, chupa y lame como si de su paleta favorita se tratase, me permito disfrutarlo.
Dejo caer mi cabeza hacia atrás y cuando toma el ritmo que quiero, llevo una de mis manos a su cabeza incitándola a llevarme más profundo en su garganta, acelera a todo lo que da pero cuando siento que estoy cerca la hago detenerse, respira pesadamente recuperando el aliento para deslizar la lengua a lo largo de mi polla hasta el glande y luego baja hasta mis testículos, chupándolos y metiéndolos en su boca.
Gruño pues se siente exquisito además que el saber a la hija de uno de mis enemigos sirviéndome de perra mientras me come la v***a y tragando mi corrida es simplemente perfecto.
Que haría el importante y prepotente Said Mülquisemed si viera a su hija predilecta arrodillada a mis pies deseosa por qué le continúe rompiendo el coño.
Pensar que está a punto de perder un importante negocio además de su vida por entregar en un par de días en matrimonio a una chica que ya fue desvirgada me llena de satisfacción.
Su hija, sus negocios y hasta la cama en la que duerme serán míos y todo esto por simplemente haber creído que sería fácil robar parte de un cargamento de drogas que me pertenece.
Entenderá a las malas y desde el maldito infierno que conmigo no se juega.
Así son las cosas conmigo, es todo o nada.
Por algo me he ganado el título de Demonio Turco.