Un evento

1786 Palabras
Era otra noche fría casi a las siete de la noche, algunos restaurantes empezaban a cerrar. Quizás por el tema de la inseguridad y la soledad en las calles que ya se empezaba a sentir. Habían cientos de locales que poco a poco empezaron a cerrar y el frío de la noche no se hacía esperar. No había nada que me hiciera más feliz, en ese momento que reconciliarme con ella. Sabía que era algo pasajero, pero aún así. Estar con Cristina me hacía muy feliz, y suspirar a cada instante. Vi un sitio abierto bastante llamativo. Había muy poca gente, tal vez cinco o quince personas. Las mesas y las sillas de color café con una decoración sencilla. Y el lugar con baldosas con flores anaranjadas y amarillas. Solo pedí el menú de hoy. Que era una sopa con pollo y carne. Bueno básicamente fue lo que comimos los últimos días. […] Al regresar ella estaba en pijama, me demore mucho en regresar, era la primera vez que estaba tan motivado. —Perdóname, había mucha gente. —Esta bien, solo descansa mañana hablamos. —Espero con ansias nuestra charla. Ella me besó en la boca y cerró la puerta. No fue como pensé pero por lo menos ya me volvió a hablar. Al volver a mí cuarto, los pasillos estaba con algo de gente, parecía que el evento de ……del cual había hablado con Cristina estaba apunto de realizarse. Bueno tuve que caminar en medio de todas esas personas, me sentí fuera de lugar, pero estaba aliviado. […] En la mañana fui a buscar de nuevo Cristina para cuadrar los que haríamos en la concurso. Esta vez ella me abrió casi de inmediato, ya estaban vestida eran casi la 8. —Pasa. Esta vez yo traía la tablet en la mano y se la entregué. —Bueno, les han puesto, los géneros que menos suelen manejar, haciendo un análisis, en cualquier día podría salir aventura, fantasía, terror y el romance. Exactamente faltan…….. Los mejor es no perder tiempo y planear que historia harás en caso de que te toque tal generó, por lo menos tendrás una trama ya armada. —¿Qué dices tú? —Eh….bueno tienes razón, creo que es lo mejor me da más tiempo para crear los personajes y planear todos, en el poco tiempo que dan y la cantidad de palabras solo me deja armas una base de la trama y todo sale muy forzado. —Bueno, entonces empieces escribir tus ideas acerca de lo que harás si te toca tal generó, yo te ayudaré. Los moretones que tenía en su cuerpo todavía eran evidentes, empecé a pensar en que decirle, pero no estaba seguro si le preguntaba más del tema. Fue realmente incómodo. Mientras sucedía eso una entrada le llegó y se fue al baño a hablar. Me sentía tan raro al estar así, hace unos días, estábamos juntos y nos tocábamos. Hoy sentía la como si estuviéramos en el principio. No había nada que pudiera hacer para acercarme de nuevo a ella, como antes. Me recosté en la cama boca arriba, a descansar mientras ella volvía. Vi las dos maletas que ella tenía. Estaban casi llenas, tal vez había comprado muchas cosas en los días. Tenía curiosidad por saber que había allí, pero no era capaz de abrirlo. Cuando menos lo espere ella volvió y me vio. —¿Estas cansado?. —Solo te esperaba, que tal si volvemos al tema. —Bueno como te decía, empecemos a planear todo… Bueno en el género de aventura y fantasía tú eres el mejor, no creo que necesites mi ayuda. Bueno continuemos en el… La voz le empezó a cambiar, ya no tenía esa naturalidad, hacia fuerza, tal vez había recibido una noticia que le afecto realmente. Yo solo trate de hacer lo correcto. La bese en sin su permiso. —Jhon, no es el momento para eso. —Lo se, pero no te vez bien, siento un que el tono de tu voz bajo, haces pausan que jamás hiciste desde que nos conocimos. Yo te quiero sabes, se que soy en parte culpable de lo que te paso. Si hubiera tenido el valor para encararla lo que sucedió. No hubieras vivido eso, perdón, me deje llevar de los celos y la frustración al verte con el. Yo había agachado la cabeza en ese momento cuando me empecé a sinceran. Cristina una me besó en la cabeza, y comenzó a acariciarme. —Te perdono, pero debes entender que esto no durará mucho, yo no soy de esta ciudad ni tu tampoco, solo es algo pasajero. —Lo se, pero me siento mal por verte triste. Ella comenzó a tomar la iniciativa otra vez, pero de una manera diferente. —Quiero estar contigo otra vez, pero quiero que tú estés arriba. Fue algo inesperado, no pensé que tuviera ganas de hacerlo de nuevo, pero yo accedí. Y como ella me lo ha había pedido, tomé el control en esta ocasión. La empecé ha acariciar, no como ella lo hacía. Más bien fue a mi estilo lento. Cristina se recostó en la cama y yo estaba arriba. Ella tenía un blusa corta como para estar encerrada y no salir. Solo tuve que quitársela. Allí pude ver sus senos de nuevo, me sentí su cuerpo de nuevo. Podría demostrarle todo mi cariño en poco tiempo. Empecé a besarle los pezones y acariciarla, los movimientos que ella hacia me estremecían un poco. Luego empezó a gemir lentamente. —Jhon, ah, ah… Sentí mucha excitación, estaba listo para empezar. Intente quitarle el jean que traía, rápidamente, pero ella de nuevo hizo uno de sus movimientos. Me trato de desvestir a mi. Tocó mi abdomen hasta que llego a mi pecho y de una me quito la camisa. No espero mucho para bajarme los pantalones, lo que hizo fue lo más excitante para mí. Me tocó allí en mi m*****o. Hasta que me quito el pantalón. Empezó a moverlo una y otra vez como si me masturbara. De nuevo me superaba, solo con tocarme allí me dominaba. Tuve que volver a tomarla la iniciativa. Está vez trate de estar arriba y con todas las ganas empecé a tocarla para retomar nuestra actividad s****l de nuevo. […] No sé cuánto tiempo pasamos allí teniendo sexo con ella, pero para mí fue muy placentero. Nosotros nos entendíamos de nuevo, a pesar de los que había pasado. Estábamos desnudos y sudados después de eso. Tenía fuerzas para seguir haciendo esto todo el día, sin embargo debía dejar que mis deseos se controlaran un poco, por más que fuera satisfactorio, tenía que controlarme.  Estaba aquí por el concurso y estaba dejando perdiendo un poco de tiempo mientras deliraba de placer. Los puntos que tenía en la espalda ya no me importaba mucho. Ella estaba encima de mi pecho, aún acariciándome. Tuve que detenerla para continuar con nuestro plan para el concurso. De una forma delicada y linda le hable. —Eh, Cristina, no hemos desayunado, voy a comprar algo para nosotros como ayer, ya vuelvo. Ella me miro y me besó en la frente. —Aquí te espero. Me comencé a vestir, rápidamente aunque en algún momento pensé en bañarme de nuevo. Tal vez estuvimos más de una hora en esto. No usábamos protección, pero ella a veces se tomaba unas pastillas al rato. Eso me daba tranquilidad aunque yo no le preguntaba esas cosas. […] Yo llevaba una gorra roja para que los demás participantes no me reconocieran tanto. Era la misma que tenía el día que Esteban me hizo eso. Por primera vez vi la sala del hotel leona a personas fue asfixiante, no sabía por donde caminar. Demasiados desconocidos y se oía el bullicio por tanta gente. Apenas pude salir del lugar, e ir a comprar el desayuno. Y había más gente el evento de esta semana traería mucha gente me generaba cierta alegría a ver entrado a este concurso, solo esperaba poder ir a ver ese evento. Fue toda una travesía pasar entre tanta gente y de nuevo ocurría otro robo, pero esta vez frente a los ojos. Fue a una mujer y nadie hizo nada, yo no era capaz de intervenir tampoco, era más bajo que el ladrón y ese sujeto estaba armada. Las personas solo se quedaron viendo la escena y ayudaron a la mujer, mientras observaba a esa persona. Recordé a Cristina ella había pasado una situación parecida, yo no tenía el derecho de preguntarle por su vida, pero me generaba curiosidad saber porque el la molestaba si ya habían terminado. Seguí caminando por ese lugar, buscando el desayuno. Solo me detuve a ver lo que pasaba. Vi el menos lleno y entre allí. La gente estaba sentada en las mesas. La comida eran huevos revueltos café, pan, buñuelos y cosas así. Bueno eran los que había en ese lugar. En los sitios donde fui los últimos días estaba muy lleno. Y me tocó comprar en este sitio, todo me lo dieron empacado. […] Volví al hotel con el desayuno en la mano. De nuevo la travesía por ese montón de gente. Preferí subir las escaleras hasta el piso de Cristina, casi nadie intentaba eso. Las escaleras como en forma de caracol, circulares podía ver las de arriba. Era peligroso caerse desde un piso más alto. Los pasa manos eran de color n***o y cada escalón con baldosas cafés, un lugar algo angosto par aquel subieran y bajaran varias personas. Por desgracia cuando subía al piso tres me encontré de frente con Marlon. El se detuvo y yo también. —Ah….eres tú…el tramposo. Bueno Jhon, ¿Por qué mejor no abandonas ya? Nadie te cree, y todos estás mejorando no nos hagas perder el tiempo. —No me molestes, tu sabes que es imposible que yo hiciera eso, tu mismo haz leído mis historias. —No estoy hablando de que copies. Ella te decía como que generó trataríamos cada día y así sacabas provecho. Bueno, no sabía de dónde sacaban esas ideas, pero quería para de una vez todo lo que pasaba. —Marlon, tu sabes que no es cierto, en todas las historias ha habido muchas cosas sin sentido o forzada, creo que tú has leído varias de las mías. Crees que si yo supiera que generó podrían cada día no ocuparía el primero?. El se quedó en silencio y bajo las escaleras sin responderme. Tal vez lo había convencido un poco, pero aún así, no podía estar tranquilo con el ambiente que se había generado a mi alrededor.
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