Donovan. Estoy agotado, pero mi trabajo del día está incompleto. Sofía sigue durmiendo y yo no puedo hacer lo mismo al tener pendientes. Aún no puedo decir que está preparado lo que quiero enviar, por lo cuál, después de dejar a alguien vigilando el sueño de la mujer en mi habitación, me aboco a la planta baja, en donde Gull me espera con las especificaciones de todo lo que trajeron. Leo la hoja a medida que camino hasta la bodega con mi lugarteniente siguiendo mis pasos. Hay mucha más movilidad, las cajas son abiertas y las armas sacadas. Cada una con una letalidad única, creada para la eliminación del contrincante a diferentes distancias. La que más me llama la atención es la del cañón que parece haber sido bañado en oro. Eso deja rastros, los rastro conllevan búsquedas y a aquellos

