3. La primera vista

2391 Palabras
John John al terminar sus estudios, su padre Oliver, lo mandaría fuera de la ciudad para que hiciera la universidad. Estando en la oficina de su padre, pudieron hablar tranquilamente sobre la empresa que le esperaría al regresar. -para poder llevar la empresa, tendrás que esforzarte mucho en tus estudios, son muchas cosas las que tienes que aprender- dijo firmemente. -si padre, daré lo mejor de mi siempre, te lo prometo- John le dolía mucho dejar a su padre, aunque fuera poco tiempo el que su padre pasaba con él, lo amaba y sabia que el recuerdo de su madre era lo que más le dolía al verlo. Sin avisar entro el hermanastro de John a la oficina, él era así, muy impulsivo y caprichoso. -Hermano, ya que te vas a ir a la universidad dentro de poco, y ya no te veré y como nunca sales de tus estudios, debemos despedirte de una gran forma- dijo mirando directamente a John, ignorando totalmente a Oliver. -Ya te he dicho que no me gustan esas fiestas a las que acostumbras ir-Dijo en un tono molesto a su insistencia. -Vamos hijo, Logan tiene razón, siempre estuviste en los estudios, no salías a divertirte- Dijo el padre con mucha calma. -Está bien, iré a casa a cambiarme- sin mucho entusiasmo acepto. En el punto de encuentro donde se iba a ver con Logan, había mucho joven afuera de un edificio, todos se le quedaban viendo. -Como se te ocurre venirte formal, es una fiesta de chavos no de viejitos- Logan le dijo molesto. -Disculpa, pero así me siento cómodo, además dijiste que era una fiesta- Contesto John, mientras volteo a ver a los demás chicos vestidos casual de jeans o shorts muy cortos en las mujeres, entre ellas vio a una chica con un vestido de noche color purpura, de tirantes y ligeramente ajustado el cual resaltaba su hermosa figura, así no se sintió tan mal de haber ido tan formal a la fiesta. -Fiesta, no funeral- Le dijo, y lo jaló a una esquina, le saco la camisa para que se viera más casual y quito el saco. - Al menos así te verás decente. Todos en la fiesta conocían a Logan, era el más fiestero. John buscaba algún asiento donde sentarse, pero veía a todos con bebidas, bailando, y algunos que estaban sentados con sus chicas, se estaban besando. Se sintió incomodo hasta que fue a buscar alguna bebida a la cocina. Al querer entrar a la cocina, salió una chica muy molesta el cual sin darse cuenta lo empujo para poder pasar, el la miro de espaldas y era la chica del vestido purpura. Se preguntaba porque iba tan de mal humor, el siguió su camino a la cocina por su bebida. -Disculpe me puede dar un refresco- pregunto cortésmente. -No soy tu sirviente, toma lo que puedas de la barra. Volteo y vio una bebida con hielo, parece que no es de nadie, la tomo y empezó a beber unos pequeños sorbos, unos minutos después se empezó a sentir muy mal, todo le daba vueltas, tambaleándose pudo llegar al baño y se empezó a echar agua en la cara. Sentía que necesitaba aire fresco, así que subi hasta el último piso del edificio. Un lugar tranquilo, sentir el aire fresco, solo pude sentarme en un sofá cercano a la puerta, hasta derrumbarme totalmente y terminar acostado. Cerro sus ojos unos minutos, hasta que escucho que la puerta se azoto, se levantó de repente y vio a la chica del vestido purpura caminar rápido hasta la orilla del techo. Sin pensarlo dos veces se fue directamente donde estaba la chica, ella estaba llorando desconsolada. -Oye estas consciente de que estas en la orilla, escúchame aléjate de allí, podrías caer, ven conmigo- le dijo como suplica. -Aléjate de mí, esto ya no tiene caso, todos me maltratan no sirvo de nada, solo para que me pisoteen, estoy cansada, harta de esta vida, qué sentido tiene vivirla así- estaba llorando apenas articulaba palabra. -Escucha la vida no es justa, así es para todos, no eres la única que sufre, ven conmigo, platiquemos para que te desahogues, por favor, te lo suplico- Recuerdo que nunca he suplicado y menos a un desconocido, pero por primera vez tuve miedo, miedo a que le pasara algo a esta chica. Ella se veía muy mal, no sabía que iba a ser, hasta que por un momento vi que se desvanecía, y corrí, la alcance a tomar del brazo, la jale hacia mí, y ella me vio a los ojos, estaba obscuro y como me sentía yo, solo pude ver que tenía hermosos ojos cafés claro, fácilmente me podría perder en ellos, ella puso su rostro sobre mi pecho y la abrace muy fuerte, la cargue y la lleve hasta el sofá, la acosté, me abrazo fuerte sin poder alejarme de su cuerpo, me recosté con ella hasta que empezó a quedarse dormida. Sentí un alivio dentro de mí, recargué mi cabeza en su frente y poco a poco sentí que Morfeo se apoderaba de mí. Matilde Después de pasar la preparatoria de una manera bastante difícil, para que no se dieran cuenta sus padres, logro sacar una excelente calificación, a pesar de todas las dificultades. Ella se sentía tan feliz que quería decírselo a su familia y que posiblemente se pudieran sentir feliz por ella y demostrarles que no es la tonta que decían. Pero una mañana llego Sonia, muy contenta al comedor, mientras Matilde servía el desayuno. -Por fin, por fin terminaron las clases de preparatoria, cuando termine me alejaré de esta pobreza y por fin seré alguien, terminaré mis estudios y me casaré con alguien muy rico y no trabajaré. - Sonriendo muy contenta. -Quiero entender porque entonces estudiaste tanto, si tus planes eran casarte con alguien rico, y no trabajar- Lo dijo Matilde en un tono burlón. -Tu cállate nadie pidió tu opinión- Le grito Sonia aventando la comida a la cara. -Ella tiene razón, para que me hiciste pagar tanta escuela cara, si no planeas tener una profesión- Indico el padre algo molesto. -Ustedes no saben de esto, ustedes solo saben trabajar y no viven su vida, mi hija tiene que disfrutar todo lo que yo no tuve, así que déjenla en paz- La madre se dirigió bruscamente a Matilde. -Bueno ignorando esto, papi quiero ir a una fiesta de despedida de los compañeros que terminan la preparatoria- dijo muy tranquila y en tono de consentida. Matilde pensó en sus adentros, esa fiesta estaría yo, terminando mis estudios en la preparatoria, y festejando mi inicio de la universidad, soltando un profundo suspiro. -Ni de loco iras, esas fiestas van jóvenes más grandes, es un peligro, asi que no iras- De por si estaba molesto y escuchando esa petición, enfureció más. -Que?, por favor, irán muchas amigas mías no estaremos solas, por favor, por favor- esta vez dirigiéndose a su madre. -Puedes ir pero solo llévate a Matilde para que te cuide-La madre contesto sin voltear a ver al padre, también sus órdenes se tenían que obedecer. -Noooo!!, porque a ella, solo me estorba y es una vergüenza- Gritando y pataleando como una niña chiquita. -Sin ella no iras, es la ultima palabra-Se levanto el padre, tomo sus llaves de la casa y salió azotando la puerta. Sonia se puso muy enojada, sabiendo que la única manera de ir a la fiesta seria llevándola consigo, con ojos echando chispas de coraje, volteo a ver a Matilde y le dijo como orden: -Arréglate, no pienso llevarte toda andrajosa, das vergüenza y ni se te ocurra decir que eres mi hermana. Matilde a pesar de lo que le dijo Sonia, se sentía contenta de ir a una fiesta, nunca había asistido a ninguna así, que debía ponerse, un vestido, una falta o un pantalón. Así que buscó entre sus ropas y encontró un vestido que ella había arreglado hace tiempo, era color purpura, la parte del busto tenia encaje y el resto del vestido con tela lisa, ligeramente ajustado a su figura, y literalmente lo iba a estrenar, y no podía faltar un collar con un dije de trébol de 4 hojas, hace mucho de niña recordaba que su padre se lo había dado, mientras él estaba algo tomado, le dijo - es de tu madre, te lo regalo, ella nunca entendió por qué lloraba mientras se lo dio, pero ese recuerdo la hacía sentirse muy feliz. Llegando a la fiesta, Sonia volvió a amenazar a Matilde de que no dijera que era su hermana, y la dejo en la calle y se fue con sus amigas. Matilde sin pensar como iba a pasar, si alguien tenía que pedir permiso, o que se tenia que hacer en una fiesta, se quedo en la entrada del edificio viendo como entraba todos, de reojo vio a un chico vestido de saco, se veía realmente apuesto, pensó en ese momento que el vestido fue buena elección, mientras todos entraban la fueron orillando hasta entrar al primer piso. Estando adentro, se sintió tan mal viendo a los demás chicos vestidos de jeans y camisetas. Pensó que el vestido que traía era inadecuado para la ocasión. Entre ellas vio a Sonia, se acercó y le dijo – por qué no me dijiste que trajera otra ropa. -Yo no soy tu niñera, para estarte cuidando, no me hables ni que me vean contigo, escoria- Porque ella me trata así, nunca he sido mala con ella. Sonia regreso con sus amigas llevando consigo un par de bebidas, las amigas, le preguntaron: -Quien es esa mujer, anda vestida de gala. -Nadie, no tiene sentido hablar de ella, es una escoria. -Bueno esa escoria se esta llevando la mirada de todos los chicos, sea como venga vestida nos va a quitar a los chicos, si la conoces has que se vaya. -Es mi hermana, pero tengo que regresar con ella, sino regreso acompañada me ira muy mal con mis padres. -Entonces ve a la cocina y pide una bebida especial, sabes a que me refiero, deja que haga efecto y vas y la tiras a un baño, hasta que termine la fiesta y te puedas ir. Siguiendo el consejo de su amiga, se dirigió a Matilde, mientras fue interrumpida por un chico. -Oye te he visto que hablas con esa chica, quiero conocerla, preséntame. -Es mi hermana, pero no creo que le intereses. -No me importa si le gusto o no, quiero disfrutar esta noche, así que preséntame. -Iré a la cocina por una bebida especial para ella, lo que hagas con esta información es cosa que no me importa, pero manten la lejos de mi- Dijo con un gran odio. Llegando con Matilde, la jalo y dijo - ven conmigo, debes beber algo, si te quedas parada allí, nadie te tomara en serio. -No quiero beber, nunca he tomado alcohol- Si me pongo mal quien la cuidará. -Vamos no seas una niña, es una bebida especial sin nada de alcohol. Llegaron a la barra y pidieron una bebida especial. -Te la tomas toda y déjame en paz. Mientras veía el vaso con hielo, otra chica se acercó y le dijo: -Que valiente eres para tomar una especial, o de verdad no quieres saber que va a pasar contigo en esta fiesta. -A que te refieres con eso, mi hermana me pidió un refresco sin alcohol- Yo sé que no le agrado a mi hermana, pero no me haría daño. -Jajajaja, claro no tiene alcohol, pero esa bebida te dará mas efectos que el mismo alcohol, si te la tomas toda, quedarás inconsciente toda la noche, así que cuidado, no quiero meterme en problemas, así que haz lo que quieras- Se alejo riéndose de mí. Como es posible que me dijera que me la tomará toda, sabiendo lo que provoca la bebida especial, hablaré con ella, ya me quiero ir a mi casa, nuestros padres se enterarán de esto. Sali muy enojada de la cocina, choque con alguien, pero ni siquiera me importó pedir disculpas, me quiero ir a mi casa. Busqué a Sonia en el primer piso y segundo, pero no la encontré, subiendo al tercer piso, me encontré con un chico en las escaleras, al parecer muy tomado, se tambaleaba y cayó encima de mí, empezó a quererme besar a la fuerza. -Aléjate, que te pasa- Le grite, tratando de que los chicos que estaban cercas, me ayudarán, pero nadie lo hizo. -Déjate llevar, no sentirás nada, la bebida que te dio tu hermana, hará todo el efecto, pasaré una gran noche contigo. Levante la rodilla, pegándole en la entre pierna, se quito de encima de mí, y pude levantarme. – Que has dicho, mi hermana lo planeo, como es posible. - Cada vez me enojaba más. El se levanto con dificultad me miro con odio y me soltó una bofetada, me dijo que tenia que aprender a respetar a alguien con poder como él. Subí corriendo las escaleras, hasta el ultimo piso, no sabia que me dolía más, si la abofeteada o que mi propia hermana haya planeado que se aprovecharan de mí. Abrí la puerta y corrí hasta la orilla del edificio, mi mente solo pensaba que no quería seguir sufriendo, quería paz… paz… algo de tranquilidad en mi vida o si fuera necesario… la muerte. En eso escuche una voz, diciéndome que me alejara de la orilla, no quiero que nadie se me acerque, solo quiero que termine mi miserable vida. La noche estaba muy obscura, solo sentí algo recorrer mi cuerpo, se sentía muy frio, no podía controlar mi cuerpo, sentí que iba a desmayar, hasta que alguien me jalo muy fuerte, sentí un cuerpo cálido cerca del mío, abrí los ojos y vi alguien con una mirada dulce, sus ojos azules que parecía que estaba viendo las estrellas, su cuerpo era muy cálido, me sentí tan protegida, como nunca en mi vida me sentí, solo pude poner mi rostro en su pecho y oler su aroma fue hipnotizante, me abrazo muy fuerte y sentí como me cargo y me llevo hasta un sofá, no quería soltarlo, lo abrace muy fuerte hasta que se acostó cerca de mí, me olvide de todo y de todos, empecé a oler muy profundo su aroma, hasta que caí rendida en mi sueño.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR