Había escrito unos votos largos, donde le confesaba lo mucho que la quería y todo lo que me imaginé a su lado, pero los dejé bajo llave en el escritorio de mi casa, porque una parte de mí, la que razonaba, la sensata, me hizo entrar en razón. Yo iba a morir y de nada servía que le confesara todo. Así que, dije dos malditas palabras como votos y eso fue todo, tan rápido y sin sentido que me sentí un idiota. Pero, cuando ella me besó, sonará tonto, pero sentí mariposas en mi estómago y era la primera vez que yo me sentía así. En la recepción vi a Bree apretar los puños, cuando alguien le preguntó si estaba embarazada. Fue un poco gracioso, pero si ella me veía reír, tal vez, se iría en mi contra. Así que, fruncí el ceño y la calmé. Bailamos y todo salió bien, aunque ambos estábamos nerv

