Elizabeth despertó en una cama de hospital, estaba a solas con Evan y este le estaba curando el labio. - No te preocupes - le dijo él, -cuando te recuperes serás tan hermosa como siempre. Ella no respondió nada, no estaba de buen humor y al final eso era lo último que importaba ya. - Vamos,- le dijo Evan- regálame una sonrisa, debes estar muy feliz de estar aquí y estar con vida, Bill te salvó. Definitivamente Evan no era muy prudente, pero ella no se lo iba a decir, prefirió cerrar los ojos. - Cuando estabas dormida te llevamos a otra clínica, está unidad es pequeña y no tengo un resonador, pero te fue muy bien. ¿Quieres saber tus diagnósticos?- preguntó él, no sabía si ella quería oírlos, y él no sabía ni de que hablar. El infeliz que la había golpeado se había enseñado, pudo haberl

