La regresó del cabello y cerró la puerta con un sonoro golpe. - Te quedas conmigo maldita puta, está vez estoy preparado y no te me vas a escapar. - dijo él antes de besarla por la fuerza. Ella lo mordió para que la soltara, lo hizo con fuerza y él al alejarse se limpió la sangre del labio y se burló de manera enérgica. - Crees que eso va a detenerme imbécil- dijo él entre molesto y divertido. - Tengo un fetiche con el sexo rudo, así que esto me va a encantar- señaló antes de propinarle a ella un golpe en la cara con el puño cerrado seguido de un rodillazo en el estómago que la obligó a doblarse y la hizo caer de rodillas. El dolor fue súbito y ensordecedor. De pronto todo se nubló para ella y todo lo que lograba oir era un zumbido ensordecedor. De pronto fue como que todo empezó a ocu

