CAPITULO 14-3

2600 Palabras

—¿Y crees que yo lo quiero? —dijo ella. —Espero que no —contestó él—. De todas formas, vete a la cama y yo dormiré aquí. Le miró. Estaba pálido y sombrío, tan lejos de ella como el polo norte. Todos los hombres eran iguales. —No puedo volver a casa hasta por la mañana Connie. —¡No! Vete a la cama. Es la una menos cuarto. —Desde luego que no —dijo ella. Él atravesó la habitación y cogió sus botas. —¡Entonces me iré fuera! —dijo él. Empezó a ponerse las botas. Ella le miró. —¡Espera! —balbuceó—. ¡Espera! ¿Qué nos ha pasado? Estaba inclinado, anudándose las botas, y no contestó. Pasaba el tiempo. Una especie de anonadamiento se apoderó de ella, creía desvanecerse. Toda su lucidez había muerto, y estaba allí, con los ojos muy abiertos, mirándole desde lo desconocido, sin consciencia a

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR