╰✦ ✦╮ Fabiana despertó, lentamente, al estirar su mano y notar la frialdad del lado izquierdo de la cama. Frunció el ceño y se incorporó, cubriendo su desnudez con la sábana, a la vez que recorría toda la habitación con su mirada. Sonrió, dejándose caer de nuevo en la cama, mientras recordaba cada detalle de las últimas horas. ¡Carajo!. Tenía que ser la chica más afortunada del mundo, en estos momentos. De repente, la puerta se abrió dejando ver al guapo rubio, que sostenía una bandeja en sus manos; estaba en sandalias, con una bermuda y sin camisa, lo que provocó que ella prácticamente babeara y no precisamente por la comida. —¡Buenos días! —saludó él, en un tono cantarín, a la vez que se acercó y tomó asiento en la cama, poniendo la bandeja en medio de los dos—. No soy el mejor cocin

